“Durante todo el día estuvimos cruzando las Salinas Grandes. Realmente impresionante caminar por esos espacios blancos inmensos, escuchar el repiquetear de los palitos de los bastones y el ruido de nuestras zapatillas rompiendo los cristales de sal. Realmente es una visión increíble. Participamos al mediodía de una misa, una misa por la Virgen de Luján, donde también escuchamos algunos preceptos muy vinculados con lo que nos está pasando, con la importancia del caminar, del compartir, de mirar más allá. Luego seguimos caminando hacia donde pernoctamos. Siempre todo regado de importantes charlas, compartir experiencias de vida, puntos de vista sobre la vinculación del hombre con la naturaleza, sobre cómo las culturas se han vinculado con distintas actividades productivas en la región, con la minería, los viajes a los ingenios azucareros, etc. Un día muy rico en paisajes, en vivencias, y sobre todo compartir con gente local. Dormimos en el salón comunitario de la iglesia local, al atardecer cubierto con unas mantas me senté a ver la puesta del sol”.