“Nos despertamos en la escuela de Huachichucana donde pernoctamos luego de toda la bajada desde el filo del Moreno el día anterior, que fue una bajada muy abrupta por el interior de Quebrada. Esta parte del viaje fue muy tranquila, cuesta abajo. Pasamos por unos muy lindos espacios poblados por cactus de gran tamaño, de, varios metros de altura, bastante densos, que colonizan los distintos abanicos aluvionales de los costados del camino. Luego seguimos por la ruta hasta Salinas, donde nos esperaban nuestros colegas comunitarios, comunales, René, su mujer y Clemente, junto con un líder local de Purmamarca, y ahí nos esperaban para comer un corderito que saboreamos con muchas ganas, pero que, por supuesto dificultó bastante el último tramo del camino entre Salinas y Purmamarca, donde llegamos a la tardecita.”