“Navegamos todo el día hasta un lugar a unos 50 km donde paramos. El día súper frío con una tenue llovizna, garúa, pero muy frío. La verdad que fue probablemente la navegación o día más frío que pasamos. Muy poca gente en las orillas del río, aunque se veían botes permanentemente sobre todo al principio. Costó muchísimo encontrar el campamento para esta noche porque ya no hay los típicos albardones que veíamos antes, sino que contra el río son todas áreas periódicamente inundables. También algunas tomas de agua importantes, probablemente de arroceras, a la vela del río. Y como digo, muy poco movimiento humano, no se ven poblaciones establecidas, salvo en algunas partecitas, por la inundabilidad del río ya en este tramo final. Cocinamos un buen asado a la noche dentro del bosque y pudimos acampar con un acceso un poco complicado, pero finalmente nos acomodamos y como todas las noches transformamos el sitio en un lugar habitable y confortable”.