“Durante esta caminata por la Ruta 40 de hoy viernes 2 de agosto, vamos viendo, como ya comenté ayer, que cada vez se van haciendo más frecuentes las plantaciones forestales de pino y eucaliptus, pero todavía en la matriz del paisaje dominan los pastizales. Se ve que toda esta zona ha sido muy castigada por los incendios del anteaño. En gran medida, los pastizales y pajonales se recuperaron totalmente. Prácticamente es muy difícil identificar el incendio dos años después, pero sí se visualizan las plantaciones forestales quemadas, como se pueden ver en varias fotos. También se visualiza el contraste de paisaje entre plantaciones y pastizales, realmente son paisajes muy diferentes entre sí. Creo que eso lleva a pensar que en ciertos espacios de protección, donde se quiere de alguna manera no solamente conservar la biodiversidad sino también los paisajes, los paisajes históricos, evidentemente las plantaciones forestales son un disturbio visual. Sin embargo, también en lugares claves contribuyen significativamente a conservar espacios tanto de pastizal como de humedales en muy buen estado de conservación, por lo tanto, no es un problema de la actividad en sí, sino fundamentalmente de dónde se ubica esa actividad y en ese sentido el ordenamiento territorial es fundamental. Corrientes es una provincia que su paisaje está dominado por las actividades humanas por el espacio de por lo menos cientos de años y posiblemente mucho más. Por eso el paisaje que hoy vemos, que nos gusta y que tiene la biodiversidad que queremos proteger, son paisajes que dependen de la actividad humana. Si la actividad humana cambia, esos paisajes efectivamente van a cambiar. Por eso es tan importante buscar las formas de mantener el paisaje para poder conservar la biodiversidad y la diversidad ambiental que hoy queremos conservar. Sino la naturaleza probablemente tienda a homogeneizar el paisaje en arbustales y bosques raros, en detrimento de las áreas de pastizal y en algunos casos de malezales también”.