«Ayer domingo 8 llegamos hasta Piñalito Norte, ese tramo lo hicimos en camioneta porque yo todavía hasta ayer a la noche, e incluso hoy a la mañana, todavía estaba bastante afectado por esta insolación, resfrío, no sé qué. Además hacía un tremendo calor con casi 40 grados de temperatura que me hizo imposible caminar. Por primera vez tuve que tomar esa decisión y paramos ahora en un refugio donde estoy terminando de recuperarse y ya en un rato, hoy lunes 9 salgo a caminar nuevamente como hicimos durante de toda la Travesía. También esta reparación me dio tiempo con internet para revisar algunos documentos y escribir una nota editorial sobre un poco la problemática de los pequeños productores acá en Misiones, con la liberación de algunos controles sobre los precios que había y cómo los están afectando a ellos en su práctica, casi de supervivencia. Ahora seguimos caminando hacia Andresito, estamos a la altura del Deseado. Día duro, día caluroso Probablemente la temperatura, la térmica debe haber estado cerca de los 40 grados. Realmente es muy pesado. Además también con mucha influencia de esta entrada de nubes que vienen de las quemas en el Amazonas brasileño y boliviano que entró en el norte del país hace un par de días y hoy la verdad que ya se sintió con mucha fuerza y eso no hace otra cosa que reafirmar algo que venimos desde ProYungas mencionando hace tiempo, que la situación en Argentina, si bien tiene sus problemas y sus cosas para remediar, es bien contrastante con lo que está pasando en nuestros países vecinos. Y si bien eso, el planeta es uno y todas estas cuestiones nos terminan de impactar a nosotros, creo que nosotros tampoco podemos rasgar nuestras vestiduras por lo que pasa en los países vecinos. Cuando yo decía el otro día mientras veía el atardecer (desde un morro mirando hacia Brasil cerca de Bernardo de Irigoyen) y veía cómo se iba iluminando todo Brasil y Argentina permanecía a oscuras. Esa es una imagen creo que muy fidedigna de la intensidad de las actividades productivas de un lado y del otro y si bien esa baja de actividades es un punto a favor de la preservación del ambiente tenemos que lograr como país que la preservación del ambiente y el desarrollo productivo sean dos caras de una misma moneda. Una cosa no puede hacerse a costa de la otra. Ninguna de las dos y creo que Argentina tiene esa posibilidad de mostrar un camino intermedio entre la producción o las actividades humanas y que estas mismas también generen los recursos, las capacidades, la filosofía para también proteger el ambiente. Es lo que tenemos que hacer, es en gran medida lo que venimos haciendo, tenemos que potenciar esa mirada. Yo creo que sin duda el mensaje de la Travesía Capricornio a pocos días de su conclusión va a estar muy cerca de ese concepto».