“Viernes 16, esta mañana salimos de Concepción de la Sierra y ahora estamos en el camping de Itacaruaré, al lado del río homónimo. Todavía seguimos en unas misiones de los campos, de los pastizales, de los malezales, todavía se escucha a las bandurrias, a la perdiz colorada, con su silbido melancólico, pero ya a la tarde se empieza a escuchar frecuentemente al surucuá, al surucuá púrpura en el bosque, así que cada vez empezamos a tener una matriz que de a poco el bosque va dominando, todavía un bosque que no podemos decir selvático, un bosque de características más secas, todavía no es la típica selva misionera, sino como parches en un paisaje dominado por los espacios abiertos, donde la actividad ganadera, la actividad forestal de plantaciones y también las plantaciones de yerba mate propias de la vida productiva de estas zonas. La verdad se hizo, no difícil, pero pesado, ya las temperaturas superan los 30 grados, lo cual si le sumamos las pendientes, estas suaves, a veces no tan suaves, lomadas, que implican subir y el calor, van haciendo lo suyo, la verdad que uno llega al final del día con ganas de llegar al campamento y parar hasta mañana. Más allá de que por momentos se disfruta el peso de las distancias, el calor y las pendientes, se hacen notar como probablemente no se habían hecho a notar hasta ahora. Sin embargo, Misiones es una provincia increíble. Cada pueblito, cada paraje que pasamos es espectacular, limpio. Se ve que hay criterios de fondo que los diferencian. La verdad es que es una hermosa provincia”.