«Hoy, martes 20 de agosto, estamos acampados a orillas del río Acaraguá que desemboca en el río Uruguay. Los últimos dos días, desde San Javier hasta aquí, tuvimos que hacer una ida a Corrientes para una reunión ayer lunes con la Unión Europea. Vino una comisión de representantes de varias embajadas de los países miembros de la parte más política. Hicimos una visita particular a Corrientes y Chaco. Nos reunimos con ellos, también estaba el Ministro de Producción, el Ministro de Turismo, y también un Senador por la provincia, muy involucrado en los temas de los Esteros del Iberá. Con todos ellos nos reunimos en el marco del proyecto Impacto Verde. Un poco para charlar en general sobre el proyecto, comentar de qué se trata, la mirada sobre la relación entre la producción y la conservación de la naturaleza, el desarrollo turístico. Una reunión muy general, interesante, pero de alguna manera, obviamente me desvió de la cotidianidad de la Travesía. Y la verdad es que cada vez que hay uno de esos desvíos cuesta después, ¿no? embeberse de nuevo en el día a día, en el camino, en el esfuerzo, en los campamentos, cocinar, etc. Siempre hay un periodo de readaptación, más allá de que uno por ahí lo interrumpe por un par de días nada más, pero cuesta, cuesta, tiene un costo salirse de esa rutina. Asique hoy recuperamos un poco el tiempo y pasamos también por dos lugares bien relevantes: por un lado, por el Ingenio Azucarero San Javier mismo, que estaba donde acampamos antes de ayer. El único ingenio azucarero de la provincia de Misiones, un ingenio muy antiguo y bastante importante. Y por otro lado, pasamos por algunos sitios históricos como el Peñón de Mbororé. Ahí es donde estuvo la mítica batalla del comandante Andresito, el comandante de origen guaraní que frenó a grupos armados brasileños y se le atribuye a su freno el hecho de que Misiones sea hoy parte de la República Argentina. Ha sido una batalla muy importante y un logro muy importante de este personaje, conocido como comandante Andresito. Luego seguimos caminando… en un paisaje de chacras, con muchas chacras, con actividades ganaderas menores, de pequeños productores, pero colonos, evidentemente. Hemos visto a lo largo de la ruta varias carretas típicas polacas tiradas por bueyes. Y luego nos fuimos ya este último rato, nos fuimos adentrando más en una matriz dominada por bosque, asique ya esos cantos que veníamos escuchando de las perdices coloradas o de las bandurrias, han sido reemplazadas por el surucuá, que es un ave hermosa que hace un canto muy llamativo y que hoy lo escuché durante gran parte de la tarde. Esos son un poco los pensamientos y sentimientos que tienen que ver con esto, con cómo nos vamos metiendo en la Travesía Capricornio y cómo nos cuesta a veces salirnos, aunque sea por un ratito, de la misma.»