«Hoy ha sido un día hermoso, en cierta medida diferente, aunque se hizo algo de lo que se hace todos los días, que es caminar 20 kilómetros. Lo hemos hecho desde la cabaña donde paramos anoche hasta un lodge cerca de acá de los Saltos del Moconá, ya en una matriz dominada por la selva, prácticamente la selva por donde miramos son montañas con bastante pendiente, el camino de hecho tiene bastante pendiente, hubo que subir y bajar por pendientes importantes y donde la selva es la gran vedette de este espacio. Todavía nos encontramos con algunos pioneros colonos de origen alemán, polaco y ucraniano (muchas muchas familias llegaron a Brasil y de Brasil pasaron para Argentina en Misiones) y dentro de eso tuve la posibilidad también de andar un rato, unos cuatro kilómetros, en un carro de estos tradicionales tirados por bueyes con los que los colonos movilizan sus mercaderías y llegamos a este lodge en Moconá. Muy hermoso la verdad. Un día con una fuerte impronta tanto natural como cultural de estas familias que han venido a colonizar territorios muy agrestes en la visión que ellos traían desde una Europa mucho más desarrollada que lo que podían encontrar en estos lugares y sin embargo se fueron abriendo camino para generar oportunidades. Oportunidades para ellos, para sus vecinos y basadas en la diversificación. Acá uno ve yerba mate, ve plantaciones forestales, cultivos de distintas especies de las cuales se extraen esencias. Hemos visto alambiques, alambiques muy viejos, con los cuales se extrae la esencia por vapor, por vapor de agua. Creo que ha sido un día diferente, un día muy hermoso, que de alguna manera nos está preparando para ese tramo ya finalísimo que es la llegada a las Cataratas.»