“Hoy es viernes 6 de septiembre, amanecimos en el hotel en Bernardo de Irigoyen donde sale el sol en primer lugar del país, y de ahí salimos caminando ya por la ruta 101. Hoy caminamos un poco más de 20 kilómetros, 24 para ser exactos, y llegamos a un hostal, acá arriba de un morro, muy lindo, muy cercano a la frontera con Brasil, donde está la naciente del río San Antonio que es el que hace de límite con Brasil y mientras está anocheciendo lentamente voy viendo como se van prendiendo las luces por todas partes en Brasil y muy pocas del lado argentino, lo cual refleja esa imagen que tenemos todos de Misiones como un lugar todavía con mucho bosque, con mucha selva y todo alrededor Paraguay y Brasil libre de bosque con todo transformado para actividades agropecuarias. El contraste es tremendo y se lo visualiza aquí en este balcón que estoy mirando mientras se van prendiendo las luces solo del lado brasilero, prácticamente no hay luces que se prendan del lado argentino. El camino de hoy ha sido muy lindo, con subidas y bajadas, pero suaves, con bastante calor, pero también con viento fresco. Lo que llama la atención es la velocidad con que pasan los vehículos. Son realmente torpedos que pasan a velocidades increíbles sobre todo para uno que va caminando tranquilo. También nos cruzamos en el otro extremo a un carro de estos pioneros tirado por bueyes que van un poco más rápido que uno caminando y todos estos otros vehículos que pasan seguramente a más de 140/160 y más kilómetros por hora. Estamos ahora acá con una familia de porteños que establecieron este hostal que se llama “Cerro 7” con una vista increíble de todo el valle del río San Antonio”.