“Hoy es domingo 8 por la mañana y aún todavía tengo los síntomas del golpe de calor, insolación o resfrío repentino. Parece mentira tan cerca a la meta 100 kilómetros (después de 3000) y cuesta arrancar este último tramo y uno se pregunta por qué,” si es porque como que siente que ya llegó a la meta y el estímulo decae o porque la meta ya está a la vista y lo que viene es lo que está más allá de la meta. Pero la realidad es que este domingo, que es una semana antes de llegar a la meta, cuesta arrancar como no costó arrancar ningún día de todos estos cuatro meses de travesía. Pero bueno, seguramente en un ratito ya acomodaremos las cosas y saldremos de nuevo a la ruta y estaremos como siempre caminando y esperando llegar al final del día con un nuevo lugar para acampar, para cenar y para pensar en el día siguiente”.