“Es un pueblo increíble San Lucas. En algún momento, han tenido la tradición y la metodología para cortar piedras en perfectos cuadrados, así que todas las pircas son increíbles y recuerdan mucho a las pircas incas por la pulcritud. Estuvimos en la iglesia, por la escuela, visitando las casas de varios vecinos, entre ellas la de don Isaak con quién trabajamos en el pasado impulsando en turismo de travesías. De ahí seguimos caminando por las montañas hasta llegar hasta el río Valle Grande, un río bien caudaloso, bien de montaña yungueña. Y la verdad que ese sendero era como ir por un gran jardín botánico, identificando distintas especies de árboles. Una transición hacia las Yungas, unas yungas relativamente secas en esa zona, hasta llegar al río Valle Grande. Obviamente nunca hay una llegada sin un gran esfuerzo anterior, que fue subir los 200 metros de desnivel desde el río hasta la ruta donde nos esperaba el resto de la gente para alcanzarnos hasta el cercano pueblo de San Francisco, donde Lucy y Freddy nos recibieron tan amablemente en su hospedaje y pasamos una noche espléndida. Comida y música hasta altas horas, yo intentaba dormir entre el jolgorio del resto del equipo”.