“Hoy estuvimos andando por casi siete horas. Estamos muy cerca ya de la Reserva Natural Formosa (9.000 ha). En esta parte del río, a partir de Fortín Belgrano empezó a cambiar y ahora esta última parte en ambas orillas vemos bosque chaqueño. Y por momentos algunas interrupciones con bobadales de palo bobo, al contrario que pasaba al principio que prácticamente el paisaje estaba dominado por otro sistema de inundación, depósitos y generación de bobadales. Lo cual da un poco la idea de que el río en esta zona es más estable, genera menos impacto a nivel de paisaje y que el cauce está más definido y en general los bordes, si bien hay procesos erosivos, no tiene la magnitud que tenía en la primera parte de esta recorrida por territorio salteño . De todas maneras el río es muy ancho, a veces es difícil saber por dónde va el canal, pero se transcurre con mucha simpleza. Hoy vimos un oso hormiguero, lo cual es siempre una buena señal.Cada tantos kilómetros, alguna impronta humana se ve, lo cual obviamente debe tener su impacto sobre la biodiversidad”.