“Navegamos todo el día, muchas horas, se sumaron tres piraguas y más gente, somos muchos. Luego de navegar muchas horas empezamos con Moro a buscar un lugar adecuado para acampar, era difícil. Llegamos a una playa a la cual luego denominamos como “playa dinámica”, y mientras esperábamos al resto del grupo nos sentamos a descansar, cuando de repente sentimos un fuerte ruido de la barranca cayendo y hundiendo nuestro bote, con todas las cosas dentro! En segundo rescatamos lo posible, la gran mayoría de las cosas, carpas, bolsas de dormir, comida, vajilla, de todo y el bote completamente hundido. Por suerte la profundidad era poca y pudimos enderezar el bote y su borde quedó emergiendo en todo su perímetro. Sólo nos quedó sacar el agua y el sedimento acumulado. Quedamos rendidos. Esa noche el río comenzó a demoler la playa donde acampamos y tuvimos una noche de vigilia moviendo permanentemente nuestro campamento. Una noche para olvidar”.