“Hoy un día tranquilo, sin sobresaltos. No hay viento como los días anteriores, por lo tanto, navegamos con una tremenda calma, que nos permite ir mirando algunas otras complejidades de este paisaje modelado por el río, como son los grandes acúmulos de troncos y ramas, de bosques, sobre todo de Bobo, y la enorme superficie de bosques en distintas etapas de crecimiento que hay a su alrededor. Hace casi diez días que venimos transcurriendo ocho horas, nueve horas por día, viendo estas plantaciones densas que parecen plantaciones de eucaliptus, que probablemente ocupan cientos de miles de hectáreas a lo largo del Bermejo, y que de alguna manera van fijando (carbono, y ese carbono es relocalizado con las crecientes que arrasan los bosques, y toda esa biomasa la van entreverando con todos los sedimentos de arcilla y limo, y de alguna manera es como que los van enterrando e incorporando en el suelo. Creo que eso es algo que nunca medimos, pero probablemente toda esta dinámica fluvial del Bermejo represente una bomba de captación de carbono muy importante que sería interesante medir para ver su dimensión real. Otro atributo del Bermejo que hasta ahora no ha sido ni evaluado ni considerado”.