«Hoy hemos salido del Parque Mburucuyá hasta el pueblo de Mburucuyá que son unos 20, 22, 23 kilómetros caminando por caminos de arena, con un poco de ripio. La verdad que muy cansador para los pies el freno de la arena y el dolor del ripio, de alguna manera para un lugar tan plano se ha hecho cuesta arriba.
Después de estos paisajes correntinos a los que ya estamos acostumbrados de pastizales, pajonales, palmares, bosques, estamos viendo la prolijidad de las casas, de los parques, oportunidades para disfrutar o visualizar mejor la naturaleza. Creo que acá hay una impronta de cultura y naturaleza muy fuerte. Hemos pasado de hecho por la Cañada Fragosa que es también famosa por un chamamé que habla de ella y que de alguna manera muestra cómo la naturaleza y la cultura se van imbricando y se van potenciando en este mundo mágico correntino que tanto vincula la música con su entorno ambiental. Acá estamos y seguiremos disfrutando de este Corrientes profundo.»