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Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria: Innovación y sustentabilidad

Alejandro D. Brown, Fundación ProYungas, Horco Molle, Tucumán, Agosto 2026 (*)

Desde su creación en 1956, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) ha estado presente en los principales hitos de la actividad agropecuaria argentina. El sistema de Siembra Directa, la vacuna oleosa contra la fiebre aftosa, el silobolsa, Cambio Rural o el desarrollo de variedades de cultivos emblemáticos, son solo algunos ejemplos de cómo la investigación y la extensión del INTA marcaron un antes y un después en la producción nacional. En diciembre del 2026 la institución cumplirá 70 años, reafirmando su rol como referente en ciencia aplicada al campo y en acompañamiento a los territorios rurales.

En el Norte Grande, el INTA cuenta con una red de 19 estaciones experimentales, un instituto de investigación y más de 100 unidades de extensión que cubren una gran diversidad de ambientes: desde las yungas y los valles del NOA hasta los bosques chaqueños y las zonas subtropicales del NEA. Esta presencia territorial permite abordar los desafíos de una región con condiciones muy distintas al resto del país: climas más extremos y contrastantes, suelos frágiles, alta variabilidad ambiental y una gran heterogeneidad social y productiva.

Plantaciones de cítricos y caña de azúcar en Tucumán (Foto Sebastián López Brach)

En el plano ambiental, el INTA contribuyó con herramientas estratégicas como el mapa de humedales de la Argentina y el mapa de carbono de suelos, que permiten planificar el uso del territorio y diseñar políticas de adaptación y mitigación frente al cambio climático. Otro aporte relevante —entre muchos— fue el impulso al Manejo de Bosques con Ganadería Integrada en el Gran Chaco (MBGI) que ofrece a productores una alternativa para compatibilizar la ganadería con la conservación de los bosques nativos. Su desarrollo, en diálogo con provincias y productores, generó aprendizajes valiosos que hoy sirven de base para nuevas estrategias de producción sustentable en ambientes frágiles. 

Es por todo ello que el reciente convenio que se firmó durante el Congreso de AAPRESID en Rosario entre el INTA y la Fundación ProYungas, es un ejemplo claro de la voluntad de diálogo. De innovación y de búsqueda creativa entre más y mejor producción, y más y mejor conservación de la naturaleza y los bienes y servicios que nos brinda a la humanidad. Específicamente el convenio hace referencia al rol de “aliado estratégico” del INTA en la Red de Paisajes Productivos Protegidos (PPP) y el impulso de este programa en el contexto de las estaciones regionales del INTA y del involucramiento de otros actores territoriales en el marco de acuerdos más específicos.

Firma de Convenio INTA – ProYungas (Congreso de Aapresid, Agosto 2026).

En este momento que se discute el rol de la mirada ambiental en el contexto del crecimiento productivo y exportador de nuestro país, este convenio es un aporte concreto a dar razonabilidad técnica a las discusiones alrededor del desarrollo regional de distintas áreas y contextos de nuestro país. Porque más allá del necesario crecimiento económico y en ingreso de divisas, es importante no dejar de lado la preservación ambiental y la inclusión social que como lo mencionó hace muchos años (1967) el Ingeniero del INTA Fernández de Ullivarri con motivo de la inauguración de la sede de Famaillá, en Tucumán: 

Se persiste en hablar del problema económico de la provincia, pero allí no está el problema capital. El problema de Tucumán, más que económico, es social, y para confirmar esta aseveración basta señalar que esta provincia es la que presenta el ingreso per cápita más elevado del noroeste. Podemos impulsar, podemos vigorizar su economía sin que ello signifique una solución a su problema social (…) Mientras muchos piensan que la base de mejoramiento está en la planta, en el suelo, en la máquina, en el crédito, en los mercados, nosotros creemos que la base del desarrollo está fundamentalmente en el hombre”.

Sede de la Estación Experimental Agropecuaria Famaillá, Tucumán. (Foto: Gonzalo Saleme).

Es así como en el programa Paisaje Productivo Protegido entendemos que la solución al desarrollo regional y sus potenciales fuentes de conflictividad y pérdida de oportunidades está en el balance entre el crecimiento productivo, la preservación ambiental y la inclusión social, y entendemos que este convenio firmado entre el Presidente del INTA, Nicolás Bronzovich y mi persona como Presidente de ProYungas, es justamente una apuesta institucional en ese sentido.

(*) Esta nota se basa en el Recuadro escrito por Alejandro Valeiro en el libro “Argentina Sustentable, el Norte Grande”, Ediciones  del Subtrópico (2026).

Por ProYungas - 18 / 08 / 2026