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Vida y camino del pueblo Atacama

Por René Calpanchay, Pueblos Originales.

En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, durante el mes de agosto compartiremos varios capítulos de la sección Los pueblos originarios del Norte Grande, del libro «Argentina Sustentable: El Norte Grande», editado por Fundación ProYungas, con apoyo financiero de la Unión Europea (proyecto Impacto Verde).

Los habitantes del Pueblo Atacama creemos que nuestros ancestros llegaron a la Puna del Desierto de Atacama (de la milenaria Abbya Yala) hace más o menos 12.000 años. Nuestro territorio, entre 3.500 y 6.000 msnm se encuentra ubicado en el noroeste de Argentina, el sur de Bolivia y la Región II de Chile, y es conocida como la región más seca y la segunda más inhóspita del mundo, por su inclemencia climática y escaso oxígeno en el ambiente.

Como buenos observadores y con mucho tiempo dedicado a la contemplación, nuestros ancestros encontraron agua dulce en un territorio salitroso siguiendo a los camélidos sudamericanos (llama, vicuña, guanaco, alpaca). Valoraron y cuidaron a todos los seres y nos transmitieron la importancia de hacernos cargo del tiempo y espacio en el que nos toca vivir, sentido que nos guía para co‒administrar los seres visibles e invisibles de la naturaleza y el cosmos. Con gran sabiduría e inteligencia encontraron lugares y materiales adecuados para sus viviendas Turi, construidas con piedra toba en forma circular; en donde vivían como parte de la Madre Tierra‒Pacha Mama. En ellas se inspiraron en la actualidad para hacer los domos para los glamping ubicados en las Salinas Grandes y destinados al turismo.

También intercambiaron con otros pueblos productos como la sal, la carne disecada y prendas de abrigo hechas con fibras de camélidos. Más tarde evolucionaron de cazadores‒recolectores a viajeros y caravaneros con tropas de llamas. Luego se relacionaron con la cultura occidental utilizando burros, mulas y actualmente camionetas, ómnibus y camiones. En todo ese tiempo han mantenido la cultura y usado las mismas rutas ancestrales de la selva al Pacífico, como puente de culturas, sueños y productos para complementarnos con el mundo a través del comercio y los saberes. La cosmovisión Atacameña es el resultado del sincretismo cultural y espiritual entre comunidades que fueron arribando a la región. A partir de esta cosmovisión y del espíritu complementario llegamos en este momento a la decisión de cumplir con la Agenda 2030 y con los 17 QDS, de modo tal que los Pueblos de los Salares podemos contribuir con tres Objetivos del Buen Vivir:

  • Armonía con nosotros mismos
  • Armonía con los seres humanos de todas las culturas del mundo
  • Armonía con todos los seres del cosmos

Nosotros aprendimos por herencia ancestral a ser felices cuidando lo que tiene valor como el oxígeno, el agua, el abrigo, la comida, la convicción y el entorno donde tiene sentido la vida. 

Los pueblos indígenas somos considerados los más pobres entre los pobres, un grupo vulnerable, y se piensa que no tenemos nada para aportar. Esto es un error, los pueblos indígenas podemos hacer grandes contribuciones. Si lo que buscamos son resultados diferentes, dejar de hacer más de lo mismo, para tomar decisiones se necesita no solo de la ciencia, la tecnología y el conocimiento, sino también de la experiencia y del sentir tal como coincidimos con filósofos y amautas de nuestros pueblos. Necesitamos compartir la importancia del diálogo intercultural, la diversidad de miradas, la cosmovisión de los pueblos indígenas y la importancia del cuidado y la regeneración del medio ambiente. Queremos contar cómo hemos gestionado en forma simple por miles de años los recursos escasos que tienen valor. Creemos también, desde la cosmovisión indígena, que para alcanzar los ODS se precisa tener en cuenta:

  • La complementariedad versus la competencia
  • Co‒crear una visión colectiva del futuro respetando la diversidad
  • Generar una nueva cultura del protagonismo y no de victimización

Hoy sentimos que más que una opción, es una obligación evolucionar con nuevos modelos interculturales. En estos tiempos la humanidad no respeta la cultura ni la naturaleza de los pueblos, vivimos un deterioro ambiental extremo con una falta de responsabilidad con el cuidado de la naturaleza, en donde el dinero tiene un valor excesivo y las personas se están volviendo individualistas, siguiendo el paradigma del éxito, el poder y la acumulación. Tenemos que evolucionar y recuperar el paradigma ético del cuidado y la épica del buen vivir.

La complementariedad busca el equilibrio en el que, mediante el trabajo colectivo y coordinado, nadie pierde y ganamos todos. De este modo podemos avizorar y caminar hacia un período más justo de regeneración del planeta. Necesitamos pues, re‒conectarnos con la naturaleza, tener una visión de vida colectiva y conectarnos con nuestros antepasados para recuperar valores desde las raíces con la finalidad de incorporarlos y mejorar la vida diaria, y así incluir una visión colectiva de creación de nuevos modelos que nos conduzcan al Buen Vivir.

René Calpanchay, indígena del Pueblo Atacama de la Comunidad de Susques, Provincia de Jujuy, Argentina.
(Foto tomada al inicio de la Travesía Capricornio, mayo 2024)

Por ProYungas - 18 / 08 / 2026