Editorial
Agosto: la naturaleza en llamas
Llega esta época del año, finales del invierno e inicio del período seco y las columnas de humo empiezan a elevarse por doquier….Principalmente banquinas de las rutas chaqueñas, campos inundables del Chaco húmedo dedicados a la ganadería, pastizales montanos del noroeste y Córdoba, cañaverales de azúcar en Tucumán, residuos forestales en áreas de expansión de la frontera agropecuaria, parcelas de agricultura migratoria en las Yungas del Alto Bermejo, etc, etc. Basta con ver este mapa que muestra los puntos de focos ígneos en sólo una semana del norte argentino y países vecinos, para darse una idea de la magnitud de que se trata.
El fuego acompaña al hombre desde siempre y tradicionalmente ha sido la manera económica y al alcance de las comunidades locales para manejar a la naturaleza, para mantener el equilibrio entre áreas de pastizales y bosques, para impulsar el rebrote más temprano de las pasturas, para despejar las comunidades de plantas acuáticas, para facilitar la cosecha de la caña de azúcar en las áreas donde aún la misma es manual, para habilitar más rápido extensas superficies recién desmontadas, para mantener “limpias” las banquinas, y también por las dudas y porque no, también por placer…..
El tema es que esta abigarrada costumbre lleva muchas veces costos de destrucción de infraestructura rural, quemas de plantaciones forestales comerciales, quema de líneas de alta tensión que a veces producen grandes apagones regionales y también accidentes en rutas por afectar la visibilidad. Es común en los vuelos que aterrizan en Tucumán, escuchar al piloto decir “visibilidad reducida por humo….” como un anticipo de la dificultad social de controlar estos incendios estacionales.
Cuando veranos más húmedos que la media, son seguidos de intensas heladas, como ocurrió este año, en cuanto empieza a soplar el temido “viento norte”, la vegetación y la mente humana están preparadas para iniciar el festín de fuegos y humaredas por todos lados.
Esta vegetación que se quema es lo que hoy conocemos como “biomasa”, material cada vez más estratégico para colaborar en la generación de energía renovable, cada vez más importante para reemplazar paulatinamente los combustibles fósiles. De hecho los ingenios azucareros utilizan como fuente de energía principal para el proceso industrial, la energía derivada del “bagazo”, es decir del residuo de biomasa que queda luego de exprimir la caña en los trapiches. Que puede haber más sustentable que un cultivo que genera su propia energía para el proceso industrial necesario para su transformación en variados productos!.
Estos incendios son también fuente de polución y de volatilización de enormes cantidades de carbono hacia la atmósfera, responsable de temas tan relevantes como el cambio climático, además de contribuir a los procesos de degradación de ecosistemas silvestres. Cambio climático que por otra parte agudizará en el futuro inmediato las condiciones ígneas de vastos territorios, derivados de la mayor recurrencia de “olas de calor”, mayor estacionalidad climática e incremento de los períodos de sequías. Es decir este tema si no lo ponemos en la agenda de las preocupaciones sociales, cada vez será peor.
Si bien los fuegos pueden ser prescriptos y manejados para colaborar en el manejo de pastizales por ejemplo, la existencia generalizada de fuegos y sin manejo es sinónimo de subdesarrollo, de falta de elementales indicios de gobernanza territorial, donde cada uno hace lo que más le conviene o le place.
Argentina aún posee extensas superficies de bosques y pastizales naturales, que requieren ser manejados adecuadamente para no perder capacidad productiva ni bienes y servicios ambientales. La gobernanza de estos territorios requiere de planes de ordenamientos territoriales socialmente aceptados, de una convivencia armónica entre los distintos intereses que hacen al uso cotidiano del espacio rural. Sin esa gobernanza, que nace de la institucionalidad y del natural entendimiento entre las personas, sólo tendremos desorden, anarquía y desidia, valores que justamente se ponen en evidencia al visualizar en el horizonte las profusas columnas de humo que se elevan hacia la atmósfera como dantesco mensaje de nuestras propias incapacidades……
Alejandro D. Brown, Presidente ProYungas
Link de interés: «La selva en llamas»

