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Alegría de fin de año: de Campo de los Alisos hacia el PN Aconquija

La Legislatura de Tucumán aprobó el 28 de diciembre por unanimidad la ley que cede jurisdicción al Estado Nacional para la creación del Parque Nacional Aconquija.

El proyecto de ley, enviado por el Poder Ejecutivo provincial y aprobado en sesión especial, establece la cesión de jurisdicción ambiental de la Provincia al Estado Nacional de los campos que integrarán el futuro Parque Nacional Aconquija, también Parque Nacional del Bicentenario, de 77.000 hectáreas de superficie.

La sanción de esta ley provincial representa un paso esencial en el proceso de creación del Parque Nacional Aconquija. Para concretarse, el Estado Nacional deberá aceptar las tierras cedidas por medio de una nueva ley que se debatirá en las dos cámaras del Congreso Nacional.

Una vez sancionada la Ley Nacional, se establecerán tres nuevas áreas núcleo nacionales en el faldeo del Aconquija: dos ampliando significativamente hacia el sur el actual Parque Nacional Campo de los Alisos -que pasará a ser portal-, asegurando así la conservación de importantes cuencas hídricas de la provincia, y un área núcleo en el norte del gran Parque Nacional proyectado, representada por la Quebrada del Portugués, cedida por el Ministerio de Defensa.

De esta manera, se cumple el sueño de Miguel Lillo, el “Perito Moreno del norte argentino”, quien añoraba la creación de este parque. Naturalista tucumano reconocido a nivel mundial, donó a la ciencia argentina toda su colección y propiedades, incluyendo las obras completas de Humboldt, de las que sólo existen dos en todo el mundo. Una está en París y la otra en Tucumán.

La serranía del Aconquija es un área importante para la conservación de la ecorregión de las Yungas. Sus recursos naturales y biodiversidad son parte complementaria del desarrollo de las comunidades locales para asegurar su calidad de vida y la sostenibilidad de las históricas actividades productivas del pedemonte tucumano.

Este sistema constituye, además, la principal fuente de recursos hídricos para más de dos millones de habitantes de la cuenca del Río Dulce en las provincias de Tucumán y Santiago del Estero, como así también para numerosas poblaciones menores en el valle del Río Santa María hacia el oeste.