Institucional, Pueblos Originarios
El pueblo Pilagá: «Nuestra forma de vida ha estado siempre en contacto con El Bañado y con el monte»
Delfín García, Dirigente Pilagá – Las Lomitas, Formosa.
En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas (09/08), durante el mes de agosto compartiremos cada semana un recuadro de la sección Los pueblos originarios del Norte Grande, del libro «Argentina Sustentable: El Norte Grande», editado por Fundación ProYungas, con apoyo financiero de la Unión Europea (proyecto Impacto Verde).
En la época del famoso cacique Rafael Tapisenqai’n, que era mi abuelo, unas cuarenta familias vivían distribuidas alrededor de un pozo surgente a la vera del riacho Salado. Este lugar era llamado nainapiesen (manantial), ya que el agua brotaba con facilidad y podía ser recogida.
En el año 1959, dos griegos Nicolás Curestis y Miguel Teodoro se ubicaron en ese sector e instalaron una barraca de cueros donde compraban pieles y plumas de animales silvestres, como nutria, zorro, gato montés, gato onza, iguana, curiyú, lampalagua y suri a cazadores de los pueblos originarios del lugar. Cuentan que una tarde, durante una caminata estos hombres conmovidos por la inmensidad del paisaje empezaron a nombrarlo como «campo y cielo». Luego, el nombre se fue transformando en Campo del Cielo.


Cuando yo era joven, Campo del Cielo Viejo eran tierras que hoy son el bañado. La zona se fue inundando, hasta que en el año 1982 ocurrió una inundación muy grande que cubrió parte de las casas y las cuatro filas de alambre de los campos. Ante esa situación decidimos abandonar ese lugar perdiendo todo lo que teníamos, y nos trasladamos a otros lugares que también se inundaban. Enseguida me di cuenta que teníamos que buscar una solución más definitiva y con la colaboración de Lila Avendaño, una religiosa muy querida que vivía en el pueblo de Las Lomitas, nos mudamos a donde estamos ahora y le solicitamos al gobierno que nos diera 2000 hectáreas. En el año 1984 mandaron mensurarlas y casi enseguida nos las entregaron en propiedad comunitaria, más algunas casas prefabricadas de madera, diez búfalos y un toro, y también construyeron la defensa para evitar posteriores inundaciones.
A partir de ese momento empezamos a gestionar, junto con otros dirigentes, otras mejoras para la comunidad. El acceso a la energía eléctrica es relativamente reciente, se remonta al año 2007. El agua potable nos la mandan, cotidianamente, en camiones de la municipalidad de Las Lomitas y el agua que no es para consumo la obtenemos de una represa cercana.


Contamos también con un pequeño puesto sanitario para la atención de la salud, un comedor, un salón comunitario, y un establecimiento educativo en el que se dictan los tres niveles, inicial, primario con cuatro maestros de educación bilingüe, y secundario. También funciona una capilla y un templo que pertenece a la iglesia protestante Sol de Justicia.
Más recientemente hemos empezado a pensar en el tiempo futuro y nos dimos cuenta que necesitamos que llegue a Campo del Cielo el turismo. Ya que los forasteros son quienes nos van a comprar nuestras artesanías y nos van a hacer propaganda para que otras personas nos visiten. Con ese motivo encaramos el mejoramiento de la calle que entra al pueblo y la cartelería para que sepan dónde estamos. Durante todo este tiempo y hasta el día de hoy nosotros siempre tuvimos en cuenta la relación con el medio ambiente, porque nuestra cultura nos obliga y nos enseña a respetarlo. Si lo dañamos, además de cometer una mala acción, la tierra no nos va a dar lo que necesitamos para vivir. Así, podemos cazar y pescar, pero siempre si es para nuestro sustento. Nuestra forma de vida ha estado siempre en contacto con el bañado y con el monte y la manera como usamos sus recursos se llama mariscar, eso es algo importante para transmitir a las personas de la ciudad. Acá tenemos muchas costumbres ancestrales que queremos mostrarle al mundo, empezando por nuestro idioma Pilagá que es nuestro baluarte cultural más fuerte.


Todos los años, del 17 al 19 de julio, organizamos la fiesta más grande de todos los Pilagá que reúne no solo a todas las comunidades relacionadas con el bañado, sino que además vienen muchas personas que viven en los lugares más alejados. Sabemos que los antiguos practicaban juegos que se fueron perdiendo, ahora estamos impulsando para que los jóvenes los jueguen de nuevo. También conocemos muchas leyendas y mitos que siempre se relacionan con hechos de la naturaleza y con distintas aves y animales que son comunes en el bañado. Todo esto es lo que queremos transmitir. Me gustaría que se difunda nuestra historia y nuestras costumbres. Yo le pido a la juventud que conserven el idioma y la cultura porque hay cosas que perdemos de la cultura, y si lo hacemos, ofendemos al universo.
Yo represento a la gente, me respetan, aconsejo a las personas cómo tienen que trabajar, y junto con la asociación civil, llevamos adelante a la comunidad. Mi vida ha estado siempre ligada a la lucha para conseguir mejoras para Campo del Cielo. El trabajo de un líder tiene que ser tanto con las autoridades como con la gente de la propia comunidad.

Recientemente se imprimió la segunda edición (2026) de la «Guía Visual Mundo Pilagá», una publicación que busca poner en valor su cultura y su vínculo con la naturaleza. La reimpresión fue posible gracias al apoyo financiero de la Unión Europea, en el marco del proyecto Impacto Verde.