Editorial, Institucional
La ciencia destaca el rol de los Paisajes Productivos Protegidos para ampliar la conservación de la naturaleza en Argentina
Dos investigaciones científicas recientes advierten sobre importantes vacíos de conservación en Argentina y destacan la necesidad de complementar el sistema estatal de áreas protegidas con nuevas estrategias en territorios privados y productivos.
Por Lucio Malizia, Fundación ProYungas – UNJu
Dos recientes investigaciones científicas sobre la conservación de la naturaleza en Argentina ponen en evidencia un desafío central: el país necesita complementar su sistema formal de áreas protegidas con nuevas estrategias capaces de conservar ambientes naturales en territorios privados y productivos.
Los trabajos, publicados en las revistas científicas Ecología Austral y Biological Conservation, analizan la distribución y representatividad de las áreas protegidas argentinas y muestran fuertes desequilibrios territoriales. Mientras algunas regiones cuentan con una elevada cobertura de conservación, grandes sectores de las ecorregiones Pampeana, Espinal, Monte y Chaco presentan importantes déficits, justamente en territorios donde la presión por el uso productivo de la tierra es mayor.
Uno de los datos más significativos es que, aunque las áreas protegidas alcanzan actualmente alrededor del 10,4% del territorio terrestre argentino, solamente el 2,2% corresponde a áreas bajo categorías estrictas de conservación de la UICN (I a IV). Esto evidencia que el aumento de la superficie declarada bajo alguna figura de protección no garantiza, por sí mismo, una adecuada representación de la diversidad ambiental del país.
El estudio publicado en Biological Conservation profundiza este análisis y demuestra que la incorporación de áreas privadas y de Otras Medidas Efectivas de Conservación basadas en Áreas (OMEC) puede mejorar significativamente la representatividad ambiental del sistema. Al incorporar progresivamente áreas públicas estrictamente protegidas, otras áreas públicas y privadas y, finalmente, potenciales OMEC, la cobertura analizada pasa de 2,2% a 10,4% y alcanza el 14,6% del territorio terrestre.


Paisajes Productivos Protegidos: una nueva herramienta de conservación
Estos resultados refuerzan la importancia del Programa Paisajes Productivos Protegidos (PPP), impulsado por Fundación ProYungas, como una herramienta innovadora para complementar la conservación estatal y avanzar en la protección de la naturaleza desde el sector privado.
El modelo PPP parte de una realidad concreta: una parte significativa de los ambientes naturales que todavía persisten en Argentina se encuentra dentro de propiedades privadas y en paisajes donde conviven actividades productivas con importantes valores de biodiversidad.
El programa busca integrar explícitamente la conservación de la naturaleza en estos territorios, identificando y protegiendo ambientes de alto valor, promoviendo su manejo y monitoreo y articulando los objetivos de conservación con las actividades productivas.
Una de sus principales fortalezas es que permite trabajar precisamente en aquellos territorios donde la creación de nuevas áreas protegidas estatales resulta más difícil: tierras con alto potencial agrícola, ganadero o forestal, elevada presión por el cambio de uso del suelo y alto valor económico.
En este sentido, el PPP puede contribuir al desarrollo de OMEC, complementando el sistema formal de áreas protegidas y ampliando la conservación hacia paisajes privados y productivos. El estudio de Biological Conservation menciona explícitamente al programa Paisajes Productivos Protegidos de ProYungas como un ejemplo de iniciativa que integra la conservación de la biodiversidad en paisajes productivos y que puede complementar los esfuerzos públicos de conservación.



Conservar donde el Estado tiene menos presencia
La evidencia científica muestra que una de las principales limitaciones del sistema argentino de conservación es su sesgo territorial. Históricamente, muchas áreas protegidas fueron establecidas en regiones con menor aptitud para las actividades productivas, mientras que las zonas agrícolas y ganaderas de mayor valor económico quedaron mucho menos representadas.
El estudio de Baldi y Aragón señala que, en sectores de la Pampa, el Espinal y el Chaco la ausencia de áreas protegidas es tan marcada que en muchos casos no existen unidades que puedan ser ampliadas o fortalecidas. En estos territorios, la conservación requiere necesariamente nuevas estrategias y la participación de actores privados.
Por eso, conservar la naturaleza en paisajes productivos no significa reemplazar a las áreas protegidas estatales, sino complementarlas. El desafío es construir una red de conservación más representativa, conectada y distribuida a lo largo de todo el territorio argentino.



Ciencia, conservación y sector privado
Para Fundación ProYungas, la generación de conocimiento científico constituye una herramienta fundamental para orientar las decisiones de conservación. Las investigaciones fueron desarrolladas con el apoyo de ProYungas a través del proyecto Impacto Verde, financiado por la Unión Europea a través de la iniciativa TEAM Europe Argentina, en el marco del acuerdo “Prioridades de Conservación de la Naturaleza en el Norte Grande Argentino”.
Estos trabajos aportan evidencia científica para una visión de la conservación que reconoce que el futuro de la naturaleza argentina dependerá no solamente de ampliar las áreas protegidas estatales, sino también de incorporar activamente a propietarios, empresas, productores y organizaciones de la sociedad civil.
En este escenario, los Paisajes Productivos Protegidos constituyen una herramienta novedosa para conservar naturaleza en territorios donde producir y conservar deben formar parte de una misma estrategia de gestión del paisaje.
Los trabajos científicos
Baldi, G. et al. “La red de Áreas Protegidas en la Argentina: análisis de extensión, sesgos espaciales y desafíos para la conservación”. Ecología Austral 35 (2025): 232–250. (Link)
Baldi, G. & Aragón, R. “Conservation priority mapping in Argentina to guide gazetting, upgrading, and upsizing of protected areas”. Biological Conservation 314 (2026), 111670.
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