Noticias

En las Yungas de Tucumán paseando por las nubes

Si hay algo que disfruto de los bosques nublados es esa sensación de tener las nubes casi al alcance de las manos. Se alargan, se evaporan, me despistan; un instante están y al siguiente no. Se esconden como en un juego, el juego de las yungas, un bosque que llega al noroeste de Argentina desde Colombia, incluye una gran diversidad de paisajes desplegados a diferentes alturas y una paleta de verdes que es casi imposible registrar en las fotos aunque nos esforcemos.

Después de mi visita al Circuito de las Yungas cercano a la ciudad de Tucumán ya estaba lista para continuar la inmersión en el escenario húmedo con gente de la Fundación Proyungas. Con Avelina Brown, Rodrigo Ordóñez García y Javier Jiménez salimos por la mañana con tranquilidad y ganas de tomar mate en dirección sur para llegar al Dique Escaba. Antes de la partida realicé con Rodrigo un corto paseo por el Parque Percy Hill que los tucumanos tienen en el corazón de Yerba Buena. Estábamos caminando y no podía dejar de pensar que lo hacía en el último reducto de yungas de la zona de planicie modificada por la caña de azúcar y el crecimiento de la ciudad. Un lugar increíble en el corazón de Yerba Buena que los locales conocen como “el Monte de las cocinas” porque allí los zafreros temporarios preparaban sus comidas en una época en que la zona estaba rodeada de ingenios.

DSC_percy

Ya en ruta, después de varios mates lavados y a solo unos kilómetros de la localidad de Aguilares nos sorprendió un piquete del que no pudimos saber la causa. Alguien se ofreció a guiarnos por caminos internos y en los próximos minutos me encontré rodeada de extensas e interminables plantaciones de azúcar como si el paisaje quisiera recordarme en forma insistente a través de los vidrios la historia económica de este lugar. No alcanzaba a divisar la Sierra de Aconquija que nos había acompañado a lo largo de la ruta ni las nubes que revoloteaban en sus alturas, muchas veces superiores a los 4.000 m s.n.m. En algún momento la ruta 38 reapareció y continuamos viaje.

Para llegar al Dique Escaba nos desviamos cerca de la población de Alberdi y recorrimos poco mas de 20 kilómetros en un camino ascendente de ripio. Estaba en Tucumán, la provincia pequeña con saltos de escenario impensados en otros paisajes de Argentina. A medida que subíamos desde las planicies la tierra tomó colores y forma propia, habíamos llegado nuevamente a las yungas. Las montañas, ríos, nubes y bosques que miré agradecida desde el camino me impactaron a cada instante y kilómetro, fue uno de los dos recorridos que mas disfruté en mi visita a las yungas de Tucumán.

camionetayungas

El Dique Escaba fue construido hace décadas para generar energía pero hoy también es un destino turístico, rodeado de montañas y ríos que si bien no son parte de un área protegida se encuentran bajo el amparo de la Ley de Bosques 26.331.  Antes de tocar al embalse sentí un olor muy fuerte que no podía identificar cuando Rodrigo nos comentó que en los paredones del dique solían haber murciélagos, por lo visto sin necesidad de preguntar teníamos la confirmación de que seguían allí.

escaba

DSC_1546

Descendiendo desde el dique hasta el lago artificial, crucé un puente colgante y llegué a este lugar. Bello.

desacanso

El día finalizó en medio de un aguacero en las calles de Aguilares. Sorteando gotas de distintos tamaños llegamos riendo al Hotel La Casona, embajador reciente de las yungas bajo un programa de la Fundación que integra hoteles y restaurantes que se comprometen con la difusión de los valores ambientales y sociales de este bosque.

El segundo día visitamos tres áreas protegidas: el Parque Provincial y Reserva de Flora y Fauna La Florida; el Parque Provincial Ibatín y la Reserva Provincial Los Sosa. La gente de Proyungas tenía algo especial para mostrarme en cada lugar. A La Florida ingresamos por una de sus partes “bajas” porque este parque reúne alturas que van desde los 550 hasta los 4.900 msnm! Las lluvias habían sido intensas los días previos y la humedad flotaba en el aire al igual que los mosquitos que llegaban a nosotros en nubes que atravesaban los claros del bosque. La Reserva cuenta con varios senderos interpretativos, nosotros tomamos el Sendero de los Antiguos para llegar a un laurel gigante, eterno, sin nombre, hermoso. Subimos en un salto a la camioneta y en poco mas de media hora tocamos la Quebrada del Portugués, un sector de la reserva que aún está en trabajo de exploración de parte de la gente de Proyungas para habilitar quizá una futura travesía que descienda este viejo camino indígena desde la localidad de Tafí del Valle. Igualmente me regalaron el privilegio de acompañarlos en el primer tramo que me quitó el aliento y que se convirtió en el segundo recorrido que más disfruté en mi visita de esos días.

cartelantiguos

DSC_1586

El Parque Provincial Ibatín se encuentra a 70 km de la ciudad de Tucumán y sus 120 ha protegen las ruinas del virreinato mas antiguas de nuestro país. Leía anoche en el nuevo libro “Áreas Protegidas de Tucumán” (Ediciones del Subtrópico, Proyungas) que el “origen de estas tierras se remonta al año 1565.” Que yo recuerde no tuve tantas oportunidades de pisar un suelo con semejante peso histórico en Argentina. Caminamos en forma lenta en una antigua Calle Real que la selva estaba recuperando y con un suspiro retomamos viaje.

DSC_viaje

DSC_tacho

Avanzaba el día y nuestros estómagos comenzaban a a extrañar unas empanadas tucumanas, pero antes de sentarnos y disfrutar un almuerzo en horario de merienda visitamos el Mirador del río Los Sosa, un curso transparente que trae sus aguas desde Tafí del Valle y corre paralelo a la ruta por una hermosa quebrada. La Reserva Provincial Los Sosa se encuentra camino a Tafí y los Valles Calchaquíes, dos atractivos de importancia del noroeste de Argentina. Desde una coqueta plataforma de madera construida frente al río pude aspirar la clásica vegetación de yungas, sentir el sonido del agua en el fondo rocoso y sortear el calor bajo la sombra de algunos árboles selváticos. Eso sí, mi boca se hacía agua no solo con el paisaje sino también pensando en las empanadas tucumanas que me esperaban. El recorrido por las yungas de Tucumán estaba por llegar a su fin, pero era solo por ahora.

20150304_1404254

Fuente: www.viajeroresponsable.com.ar