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Mano a mano con las nubes

Trekkings de altura por los cerros Pabellón, Ñuñorko Grande, Ñuñorkito y Mala Mala. Una muy buena experiencia en el maravilloso mundo de la media montaña.

Tucumán, pese a ser la provincia más pequeña de la Argentina, atesora una gran biodiversidad, desde selva de yungas a sierras de media y alta montaña, donde se destacan algunos picos de más de 5.500 metros de altura. Hay varios cerros que plantean desafíos interesantes para los amantes del senderismo, donde a la dificultad de las pendientes se suma la altura. Las salidas son del día, sin campamentos, aunque pueden llevar muchas horas y se necesita la resistencia que da un buen estado físico. Pero la belleza de estos paisajes de montaña bien valen el esfuerzo. Recorramos algunas de las propuestas.

Trekking de ascenso al cerro Pabellón (3.750 metros). Se toma el rumbo norte del valle de Tafí, por ruta 307, sobre la que encontramos una central de Aguas de Tucumán y allí dejaremos los vehículos. “Comenzaremos a subir por una fuerte pendiente de 40°, donde durante unos 45 minutos seguiremos por un filo continuo hasta salir a unas pampas. Esta montaña es utilizada para el pastoreo de ovejas y vacas, ya que su cara de acceso es la sur y las lluvias de verano dejan un buen volumen de agua para desarrollar los bosques de alisos que son característicos de este lugar. No recuerdo ascenso a esta montaña sin nubes que acompañen nuestro paso. Fueron pocas las veces que realizamos un trekking en cualquier época del año y no contamos desde el sur en verano o desde el norte en invierno con algunas nubes que se asomaban para formar parte del escenario en este hermoso paisaje.

Si bien hay más de seis montañas de 3.500 a 4.500 m en los valles, este ascenso de trekking es, por lejos, el que ofrece las mejores vistas”, explica Pablo Zelaya Huerta, responsable de los circuitos guiados que ofrece la empresa Montañas Tucumanas. Y agrega: “Durante unas 3 horas volveremos a estar en un filo, luego cruzaremos dos sitios arqueológicos de los diaguitas, y más al este veremos que sobresale el pico cimero. El terreno es de pajonal de altura, coirón y sendas de herraduras. En la actualidad hay muchas bifurcaciones de caminos debido a las haciendas”.

Trekking de ascenso al cerro Ñuñorco Grande (3.300m). Su nombre viene de un vocablo diaguita que significa: pecho de mujer. Como existen el Ñuñorco Grande y el Ñuñorco Chico (detrás del grande, más al sur), los aborígenes identificaban como dos pechos a estas montañas y les decían ñuñorcos (ñuño: pecho, orco: montaña).

“Se accede desde el valle del Mollar, a unos 14 kilómetros de Tafí del Valle. En su base se encuentra la toma de agua de El Mollar. Allí dejaremos los vehículos para iniciar el recorrido del trekking de ascenso, de unos 8 kilómetros de montaña. En su cima hay una vista panorámica del embalse La Angostura y de Taktikllakta (“Pueblo de la espléndida entrada”, en idioma cacán) que parece haber sido el nombre inicial del poblado y el valle que domina, simplificado por los españoles como Tafí del Valle. En la cumbre también podemos encontrar un hito del Instituto Geográfico Militar. Es una salida ideal para iniciarse en media montaña, y gradualmente hacer otros tresmiles y cuatromiles”, cuenta Pablo.

Trekking de ascenso al cerro Ñuñorco Chico o Ñuñorkito (2.900 metros). Es el más pequeño del valle de Tafí, pero el más intenso y exigente. “No cuenta con senderos definidos. El terreno es al principio entre selva y pajonal de altura, y desde la mitad de su camino de ascenso hay sólo rocas. Es un trekking que lleva 14 horas en el día para llegar a su cima, y por eso es buscado por los más exigentes aventureros. Allí, en el 2010, encontramos la libreta de cumbre con su primer testimonio del año 1952. También consta en esa libreta que en el año 1954 hicieron una travesía para conectar el Monumento al Indio con su cima y luego subir al Ñuñorco Grande. Luego de 59 años, repetimos la travesía, haciéndola en 18 horas corridas”, informa Pablo.

Trekking de ascenso al Cerro Mala Mala (3.440 metros). Es uno de las pocos visitados por sus pozos de presión. “Su cumbre principal de 3.440 m muestra el paisaje de las sierras bajas, San Javier, Taficillo y Cumbres de Raco. Se distingue la selva y la ciudad de Tafí desde lejos. Se accede desde el pie de la cuesta, camino al Valle de La Ciénaga, y tomando dirección este podremos encontrar una senda que nos eleva a su cima. Es una zona pastoril, donde los nativos dejan sus haciendas para pastar en los veranos y donde es fácil perderse por las nubes bajas”, comenta Pablo.

El canyoning

Un complemento ideal a los ascensos de montaña mencionados, es meterse en el mundo del canyoning para disfrutar un momento de refrescante adrenalina. Se trata de una forma especial de trekking que sólo se practica en dos puntos del país. Uno de ellos es Aguas Chiquitas, en Tucumán. Requiere además trabajo de cuerdas, porque se hace en cañones donde el agua fluye con fuerza en forma de torrentes. El tiempo estimado de actividad es de entre seis y ocho horas. El recorrido exacto, la duración de las etapas de marcha y la elección de itinerarios alternativos, quedan supeditados a diferentes factores como las condiciones meteorológicas y la evaluación de las capacidades del grupo por parte del guía.

Para esta propuesta de la empresa Montañas Tucumanas se sale desde la Ciudad de San Miguel de Tucumán en dirección norte para recorrer el dique El Cadillal, uno de los atractivos de la provincia. Allí, en el corazón de la selva, se encuentra el sector de cañones donde se realiza el canyoning. “Haremos un sistema de cuerdas, rappel y jumar, utilizaremos arneses, cascos y poleas para poder sujetarnos mientras transitamos las cascadas o los barrancos. Durante algunas horas estaremos colgados de las cuerdas, desafiando siempre nuestros límites, mejorando nuestra habilidad para poder completar el emocionante recorrido”, detalla Pablo.

Básicamente se pueden diferenciar cuatro sectores para hacer esta forma especial de trekking pasado por agua. Así los describe el guía: “El sector 01 es el que más cuesta. La humedad del 90 % en Tucumán hace de este tramo un esfuerzo casi imposible. El sector 02 es el más colorido, con rocas florecidas de vegetación y la selva que acompaña a nuestros lados. El sector 03 es el más entretenido. Allí están los obstáculos técnicos con algunos saltos de 2 y 3 metros, y con piletones de agua que debemos atravesar nadando. Algunos de los saltos los pasamos con sistema de rappel. El sector 04 es el más atlético. Nos llevará mayor intensidad de ejercicios para atravesarlo. Entre rocas y la selva tupida, tenemos dos piletones grandes, donde utilizaremos cuerdas para pasarlos. Continuaremos por una hermosa selva de yungas para llegar a un último piletón y terminar el día de canyoning”, concluye Pablo Zelaya Huerta. Y pusimos manos a la obra.

Nota completa publicada en revista Weekend nº 534, marzo de 2017.

Fuente: www.weekend.perfil.com