Editorial, Institucional
Sobre políticos, pingüinos y pumas, aprendizaje desde la naturaleza patagónica
Alejandro Diego Brown, Fundación ProYungas, Yerba Buena Tucumán – Marzo 2026
Si bien los humanos somos parte integral de la naturaleza, nos sorprendemos cuando descubrimos nexos comportamentales que nos ponen en evidencia de donde somos y hacia dónde vamos. Hoy en día, con una presencia claramente urbana, los humanos parecemos alejarnos de los dictámenes, enseñanzas y limitaciones que nos imprime la naturaleza, comportamientos presentes en nuestro ADN, en nuestra esencia animal.
Esta historia que viene a cuento, se refiere a la evolución de las interacciones entre animales con distintos hábitos tróficos, pingüinos y pumas (león americano) en nuestra Patagonia, que tiene su paralelismo humano en las interacciones políticas entre kirchneristas (o”pingüinos”) y el actual gobierno libertario a cuyo líder se lo visualiza como un “león” por su abultada cabellera.

En los relatos de antiguos naturalistas que recorrieron hace cientos de años la Patagonia se destaca el hecho que no se mencionaban las enormes colonias de pingüinos que hoy proliferan en el litoral marítimo continental. Donde sí habitaban eran en los islotes e islas, como por ejemplo Tierra del Fuego o las Islas Malvinas, donde no llegaron predadores como pumas y zorros de gran tamaño.
El puma, como resultado de la histórica introducción de grandes rebaños de ovejas, vio su presencia permanentemente reducida por efecto de la caza sistemática y se fue paulatinamente retirando hacia áreas alejadas de la costa, hacia las montañas inaccesibles o donde la presencia humana, y sus animales, eran de menor intensidad.
Aparentemente la reducción de la presión de caza por parte de pumas, posibilitó la expansión de grandes colonias de pingüinos en la costa (Camarones, Punta Tombo, Cabo Vírgenes) que sin el control poblacional a través de la predación, superaron los cientos de miles e incluso los millones de ejemplares. Es llamativo pensar que condiciones que vemos como “naturales” son reflejo directo de la intervención humana en territorios silvestres.

El fracaso actual del modelo ganadero lanar en muchas partes de la Patagonia ha permitido la proliferación de herbívoros nativos (como el guanaco) y el consiguiente aumento de las poblaciones de grandes predadores como el puma. Datos recientes provenientes del Parque Nacional Monte León en el noreste de la Provincia de Santa Cruz, dan cuenta del reinicio de la predación de los pumas sobre las colonias de pingüinos. Los datos poblacionales obtenidos de ambos grupos (predadores y predados) sugieren un estado estable que asegura la coexistencia de ambos en el tiempo…
El cuento viene a colación que, sin duda, sin una oposición poderosa, los adherentes a una visión política asociada a las emblemáticas aves patagónicas, supo crecer sin límites aparentes, colonizando grandes espacios políticos de nuestro país. La posterior irrupción de un predador político enardecido, con indisimuladas ganas predatorias lo hizo avanzar sobre estas poblaciones que sin las defensas necesarias (o agotadas por el propio ejercicio del poder) tuvieron que retroceder. La lección que nos brinda la naturaleza es que no debemos “ir por todo”, sino asumir que “lo natural” se basa en un sinuoso camino lleno de altibajos, pero que en definitiva permita la sana (aunque discrepante) coexistencia, que es sin duda y así lo demuestra la naturaleza, lo que nos permitirá asegurarnos un futuro razonable e inclusivo para todos.

La enseñanza que nos viene desde la naturaleza es simple, no es necesario eliminar al rival, es necesario aprender a convivir, con sus diferencias, sus distintas visiones, pero fundamentalmente desde la visión de la complementariedad, del diálogo y de asumir que el futuro que nos espera necesita de ambos, de la diversidad.
Por supuesto, este estado de equilibrio entre pingüinos y pumas, está subsidiado por los humanos, que mantienen controladas las poblaciones de pumas que afectan sus propios intereses. Del mismo modo en la política, lo que mantiene la convivencia es el estado de derecho, la democracia y la constitución.
Recuerdo también una paradoja que proviene de antiguos libros de la vida de los insectos y que sirve como alerta y para ejemplificar lo redactado en estas líneas y que dice más o menos así, “en el banquete de las existencias, hoy el que come, mañana será manjar servido”. La naturaleza siempre se impone.
(Fotos tomadas de Infobae).
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