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Urge plan que enriquezca los bosques salteños

Mantener los suelos y unir saberes es la propuesta. Reafirman a la actividad como una fuente laboral genuina.

Mientras el norte salteño advierte con preocupación un sombrío panorama tras la puesta en marcha de la planta separadora de gas Gran Chaco en Bolivia, que afectará directamente el funcionamiento de la destilería de Campo Durán, otro sector plantea perspectivas muy alentadoras: la industria forestal, que abre las puertas a posibilidades ciertas de desarrollo y crecimiento. Los madereros coinciden en que la actividad «tiene mala prensa», pero al mismo tiempo ponen el acento en que, si efectivamente se realiza un trabajo controlado, sostenible, que logre integrar todos los sectores para idear técnicas apropiadas según las condiciones ecológicas y socioeconómicas de cada lugar, entonces la madera podrá convertirse en el nuevo «petróleo» de la región. Todo dependerá de la inmediata implementación de un plan consensuado de forestación efectivo y eficiente.

Manejo sustentable

Grandes zonas ricas en especies nativas entre sectores llanos y otros con serranías de selva pedemontana o yungas posicionan a la provincia en un lugar biogeográfico privilegiado en el que es imprescindible encarar su conservación y manejo sustentable.
Este concepto fue puesto de manifiesto por el empresario y especialista en manejo forestal Daniel Saldaña, tercera generación en su familia dedicada a esta actividad en Tartagal, en campos del área del cerro San Antonio, en Campichuelo y El Aguay.
«La tarea de los productores del parque chaqueño es menos compleja que la nuestra, ya que no requiere de una maquinaria especial para extraer la madera, por tratarse de campos llanos y más accesibles. Por el contrario, en el área de yungas y de cerros se requiere otra logística, con maquinaria pesada, más gente y, en consecuencia, una inversión más importante. El uso de máquinas debe ser perfectamente controlado, para no provocar erosión en los suelos y, simultáneamente, la extracción también es estrictamente cuidada», explica. Y en ese sentido pone el acento en que muchas veces escandalizan las imágenes de enormes árboles talados, cuando en realidad es parte de un proceso correcto para la utilización de la madera y que, a partir del corte, permite que las propias semillas de ese ejemplar crezcan y se desarrollen a su alrededor.

Esfuerzos aislados

Con la mirada puesta en un cambio profundo en cuanto a metodología y política de trabajo «para cuidar, mejorar y tener un futuro en los bosques nativos como efectiva fuente de trabajo, esta riqueza debe ser manejada a través de un plan que involucre a todas las partes, con la participación de idóneos y profesionales en la materia, que hasta ahora hacen esfuerzos aislados. Unirnos en una misma idea de recuperación parece aún hoy muy difícil y trabado, con opiniones diversas y hasta opuestas en muchos casos», dice Saldaño.
El productor pone el acento en este periodo de transición que experimentan en el sector y de modo simple señala que hay quienes sostienen que se debe dejar que la tierra se regenere naturalmente a partir de las semillas arrojadas por las propias especies, con el tiempo que ello implica y, por otro lado, los que consideran que hay que darle un «empujón» a la Pachamama, ayudándola a recuperarse más rápido con plantaciones o forestación programada.

Para los madereros en general, un acuerdo en ese sentido permitirá lograr que realmente se recuperen los bosques y apuntalar la industria de la madera con alta calidad.

Mantener el bosque

No faltó en sus datos la distribución del 3% de los recursos obtenidos por retenciones a la soja, según lo estableció la Ley de Bosques Nativos.
«Salta es la que más recibe por la extensión de bosques nativos, pero también se benefician Chaco, Jujuy y Misiones. El dinero se reparte según el porcentaje de campo que tiene cada uno y es allí, en mi experiencia, donde se presentan las diferencias respecto del manejo del bosque. Y que quede claro: hay quienes opinan desde un escritorio, sin tener mínimos conocimientos de la realidad in situ. El bosque necesita mantenimiento para que sea óptimo, como se mantiene una casa o un jardín, para graficarlo en pequeña escala. En esta transición que estamos viviendo en el sector, el debate está lanzado y las teorías e hipótesis son variadas y hasta contrarias», insistió Saldaño.
Para el maderero, hay divisiones que aún persisten y sugiere «hacer un equipo de trabajo concreto, real, con plazos para que sea efectivo y que integre desde los profesionales en la materia a las asociaciones ambientalistas, docentes y hasta filósofos. Este grupo deberá dedicarse al trabajo cuidado de la naturaleza, para que sirva al hombre sin caer en la depredación. Tenemos que reeducarnos, aprender lo que es mejor y Salta tiene gente sabia y muy capaz en la materia. Mi objetivo es aportar lo que sé, pero siento la obligación de impulsar una tarea a conciencia, que debe comenzar ahora, entre todos, Estado y productores, rompiendo la informalidad laboral», enfatizó tras lanzar una convocatoria a todas las áreas interesadas a mirar el bosque y a la industria forestal como un verdadero trampolín para mejorar la economía de la provincia, incorporando mano de obra directa e indirectamente.

Fuente: El Tribuno – Salta