Editorial, Institucional
El Coronavirus puede lograr lo impensado
Por Alejandro D. Brown, Presidente de ProYungas.
En los últimos casi 40 años, Argentina intentó superar los ancestrales antagonismos ideológicos y políticos con algún circunstancial éxito declamativo, pero con nulo efecto en la cotidianidad de nuestras vidas. Es así que llegamos a nuestros días plagados de divisiones y contradicciones. kirschneristas contra macristas, peronistas y radicales, negadores contra defensores del cambio climático, agroindustria versus agricultura familiar, ambientalistas contra productivistas, minería contra los glaciares, defensores del asado y veganos, a favor del campo y contra el campo…

Alfonsín dijo en los albores de este nuevo período institucional que “con la democracia se educa, se come y se cura” y muchos están esperando que ello deje de ser una realidad largamente postergada como resultado de nuestras históricas diferencias.
De repente, como pasó reiteradamente en la historia de la humanidad, un peligro externo nos une, nos obliga circunstancialmente a construir un frente común, olvidando (al menos por un tiempo) nuestras diferencias que parecían irreconciliables.
Los aumentos salariales necesarios pueden esperar, nuestras divergencias ideológicas las discutiremos en otro momento, el riesgo país, la deuda externa y la cotización del dólar, si bien sigue estando en los diarios, ya no son el motivo de nuestra principal preocupación diaria.
La vida cotidiana, acuartelada, nos lleva a explorar otras formas de coexistencia entre la vida familiar y la laboral, encontrando espacio necesario para la reflexión, para estar a ratos ensimismados, para fortalecer vínculos largamente postergados. Muchos, parece que no saben ¿qué hacer con el tiempo libre?

Nadie eligió ni quiere estar en la crítica situación que nos está tocando vivir, pero es muy probable que si nos lo proponemos, podemos generar alternativas superadoras de la actual crisis que nos haga ver con claridad, que nuestras divergencias lo único que han logrado es nuestro cíclico fracaso y desilusión como sociedad. Está claro hoy que necesitamos de la cooperación intersectorial, de los recursos energéticos, de los alimentos, de la infraestructura, de la justa distribución de los ingresos, para enfrentar las crisis. Nos necesitamos unidos.
Lo que tenemos que enfrentar no es el virus, es a nosotros mismos y nuestra histórica incapacidad de proyectarnos juntos, diferencias incluidas. El futuro deseado sólo lo lograremos si lo buscamos y trabajamos todos juntos. Esa es la gran oportunidad que se nos abre, ojalá la sepamos aprovechar.
Un nuevo amanecer de nuestra historia, nos debería encontrar a todos unidos en nuestras diferencias, pero conscientes que el futuro sólo lo podremos construir entre nosotros. A nadie le interesa que nos vaya mal…. sólo a nosotros mismos.
En el verano de 1944 un terremoto en San Juan, quizás la peor catástrofe de nuestra historia, permitió surgir al peronismo y empezar un período de importantes conquistas sociales. Cuarenta años después, un período dictatorial sangriento y una guerra inútil nos permitió retomar la convivencia democrática. Casi cuarenta años después la actual crisis nos pone en una nueva y profunda coyuntura.
Y ¿boludos? Boludos hubo siempre! Pero que no nos enturbien el panorama, la mayoría estamos dispuestos a ir a las cosas y dejar atrás los discursos vacíos de contenido.

