Editorial
Los Toldos en Salta, la fuerza de la naturaleza puede más…
Los Toldos es un pequeño pueblo enclavado en las montañas yungueñas de la Provincia de Salta, que tiene la particularidad geográfica que el único acceso vehicular es por Bolivia. Es un pueblo de raíz campesina y sus habitantes se dedican a la agricultura y ganadería de subsistencia. Durante los últimos años ha crecido bastante a partir del regreso de muchos pobladores que desarrollaron gran parte de sus vidas en las grandes ciudades y regresan a disfrutar de la paz y del clima benigno de este valle encantador. Recientemente se ha iniciado un incipiente flujo turístico a partir de visitantes que en mayor medida provienen de las ciudades de Tarija, Bolivia y Salta, Argentina.
La energía hidroeléctrica y el agua para riego y bebida, provienen de la cuenca del arroyo conocido localmente como “Huayco Grande”, que justamente significa arroyo grande. Este arroyo posee abundante agua todo el año, con un incremento significativo durante los meses estivales, donde se concentran las precipitaciones. Enclavado en la franja altitudinal correspondiente a los “bosques nublados” o “nuboselva”, este valle percibe además, y sobre todo durante la estación seca, la “precipitación horizontal” proveniente del aporte de las frecuentes y densas neblinas. El nombre de Los Toldos proviene justamente de la continua cobertura nubosa de la zona.
A raíz del estrecho vínculo entre el arroyo Huayco Grande y los pobladores de Los Toldos y además por el excelente estado de conservación de sus bosques, esta cuenca casi en su totalidad es un área protegida, la “Reserva Nacional El Nogalar, de Los Toldos”, bajo la Administración de Parques Nacionales desde 1999 y es además “zona núcleo” de la Reserva de Biosfera de las Yungas declarada por UNESCO en 2002.
El día jueves 21 de enero pasado, ocurrió una muy copiosa lluvia tropical en las laderas boscosas de esta cuenca, provocando una muy importante inundación de las partes bajas del pueblo, afectando viviendas y sobre todo sembradíos y campos de pastoreo, que fueron cubiertos por las aguas y por una importante cantidad de sedimentos y piedras de distintos tamaños.
Sin ninguna duda la cuenca del Huayco Grande es una de las cuencas mejor conservadas de todo el noroeste argentino, manteniendo la totalidad de su cobertura forestal natural, con ejemplares arbóreos que superan los 300 años de edad. Justamente estudios dendrocronológicos realizados a partir del análisis de los anillos de crecimiento de ejemplares centenarios de nogal criollo y cedro colla de esta cuenca, se determinó que la región NOA está atravesando el período más lluvioso de los últimos 300 años. El otro tema importante es que a pesar de la importante cobertura boscosa y de su buen estado de conservación, el bosque no pudo detener la avalancha de agua y sedimentos.
Si bien hubo importantes daños materiales no hubo que lamentar víctimas humanas y ello se debe seguramente a que la tradición y conocimiento campesino los lleva a ubicarse en sitios seguros de eventuales, y/o poco frecuentes inundaciones. Seguramente si este pueblo estuviera ubicado en un sitio geográfico más accesible, se hubieran generado infraestructuras y asentamientos inadecuados, como pasó tristemente en Tartagal, Salta hace unos años (ver Nota Editorial aquí).
Por eso, las inundaciones y sus consecuentes catástrofes, no deben ser automáticamente atribuidas a la deforestación, sino analizar la intensidad de las precipitaciones, la ubicación y el diseño de la infraestructura vial y sobretodo la ubicación de los espacios habitacionales. Por supuesto si esta cuenca montana hubiera estado desprovista de bosques, o los mismos hubieran estado muy degradados quizás se hubiera agravado considerablemente el evento. Pero no podemos pedir más al bosque de lo que naturalmente el mismo puede ofrecer. Nuestra responsabilidad es desarrollar los mecanismos adecuados para adaptarnos a estos más frecuentes extremos climáticos y mitigar sus efectos planificando adecuadamente la ocupación del territorio. Proteger las laderas boscosas montanas está entre estas prioridades, pero a veces lamentablemente no alcanza.
Alejandro D. Brown, Presidente Fundación ProYungas.



