Editorial
REFLEXIONES POR EL DÍA INTERNACIONAL DE LA TIERRA, VINCULANDO PRODUCCIÓN CON NATURALEZA
La problemática de la conservación de la naturaleza era tratada hace un tiempo atrás, por algunos como la búsqueda de espacios intocados, libres de humanos…Porque cuando éstos intervenían era, en mayor o menor grado, para destruirla o al menos degradarla. Así pasaron muchos años en que buscábamos con ahínco en nuestros tiempos juveniles los “ecosistemas prístinos”, recortes intocados donde la presencia humana, para nuestra satisfacción, no se podía visualizar. Sin embargo, años de recorrer el espacio latinoamericano nos han demostrado que lo normal era la inexistencia de tales joyas naturales intactas, aunque pudieran estar presentes en algún remoto paraje…
Los años siguieron, los ecosistemas naturales del norte argentino fueron dando lugar a extensos agro-ecosistemas y cada vez más me era central analizar desde el vínculo naturaleza-hombre, las perspectivas y las posibilidades de conservar la naturaleza, en un contexto de producción intensiva creciente.
Hoy no tengo dudas de que necesitamos al sector productivo liderando la toma de conciencia ambiental, como una forma concreta de asegurar la sustentabilidad de sus actividades, traccionadas por mercados crecientes, ávidos de productos que sean sinónimo de responsabilidad y compromiso ambiental.
El ambientalismo tradicional ha sido clave para presentar a la Sociedad la necesidad de un cambio de rumbo, de promover consumidores comprometidos con la causa ambiental. Pero estos mismos actores sociales, sumamente exitosos en poner de relieve los problemas ambientales crecientes, no son los mismos que podrán resolverlos.
Este es el nuevo dilema que se nos presenta. Estamos en una “guerra” por un planeta sano que nos incluya, porque más allá del natural antropocentrismo de descubrir nuevos mundos, hoy por hoy la Tierra es lo único seguro que tenemos, y ya no da abasto para nuestras humanas y actuales exigencias.
Así como se ha dicho que “la guerra es un asunto demasiado importante para dejarlo en manos de los militares” (George Clemenceau, político y periodista francés 1841-1929), el ambiente igualmente es demasiado importante para nuestra Sociedad para dejarlo en manos exclusivamente de los ambientalistas. En ese sentido necesitamos un sector productivo que entienda acabadamente la problemática ambiental, y políticos que los acompañen y condicionen, porque la causa ambiental está más allá de románticos reclamos. Hoy por hoy, está en juego nuestra propia supervivencia como especie. No la del resto de la naturaleza que sabrá como recomponerse a cualquier catástrofe que nosotros podamos generar, como ya lo ha hecho reiteradamente por espacios de millones de años.
Alejandro D. Brown, Presidente Fundación ProYungas