Institucional
Una fundación que emerge de las yungas
La Fundación ProYungas trabaja para que los conceptos de producción y conservación transiten juntos la vereda del desarrollo sustentable, y que el crecimiento de uno de estos elementos no signifique el desmoronamiento del otro. Ambos deben potenciarse para que la naturaleza y la sociedad en su conjunto puedan crecer sin costo negativo alguno.
Es sabido que la actividad económica del hombre crece día a día, ya que sus necesidades son ilimitadas, pero debemos tener en cuenta que los recursos para satisfacerlas sí son limitados. Ante este panorama, la empresa Ledesma cree necesario un plan promovido, ejecutado y controlado por la voluntad política, empresarios y sociedad para que el desarrollo del hombre no interfiera en el desarrollo del ecosistema y su biodiversidad. Para ello, trabaja junto a la Fundación ProYungas.
En el noroeste argentino predominan dos ecosistemas: las selvas subtropicales, también conocidas como nuboselvas o yungas, y los bosques chaqueños.
Las yungas ocupan el 2% de la superficie continental del país y concentran casi el 50% de su biodiversidad. Alcanzan más de 4.000.000 de hectáreas de superficie en la Argentina. En ellas, habitan 500 especies de aves, 200 de árboles, 80 variedades de helechos, 30 especies de sapos y ranas. También descansan especies vulnerables, diezmadas por la caza indiscriminada, como el yaguareté, el tapir, el pecarí, el oso melero y el zorro del monte, entre tantas otras.
Las yungas son particularmente importantes para la captación de agua, de las que depende gran parte del sistema productivo de la región. El 90% de las lluvias ocurren entre noviembre y abril, y las neblinas y lloviznas ayudan a mantener el caudal de ríos y arroyos durante la otra mitad del año.
La UNESCO declaró la Reserva de Biosfera de las Yungas (RBYungas) en diciembre de 2002 como parte del Programa sobre el Hombre y la Biosfera. Lo hizo para preservar esta región que abarca 1.300.000 hectáreas por ser una de las áreas de biodiversidad más importantes de la Argentina. Existen 610 reservas en todo el planeta, de las cuales 13 están en en nuestro país. Son mucho más que simples zonas protegidas: estas reservas promueven una relación equilibrada entre el hombre y la naturaleza.
El rey de las yungas
“Hace varios años estamos registrando la biodiversidad del Paisaje Productivo Protegido de Ledesma, en las yungas de Jujuy. Hemos fotografiado más de veinte especies de mamíferos, incluidas seis de las siete especies de felinos presentes. Pero del yaguareté, cúspide de la pirámide trófica, ni noticias. En noviembre de 2014, una pareja de yaguaretés cruzó una de las veinte cámaras que tenemos instaladas. La importancia, y sobre todo la satisfacción de este registro, es que la sola presencia del tigre nos habla de la salud del ecosistema que estamos protegiendo”, sostiene Alejandro Diego Brown, presidente de la Fundación ProYungas.
La pareja de yaguaretés fue registrada por las cámaras sensibles al movimiento de animales silvestres que Ledesma instaló junto a ProYungas para monitorear la fauna en sus espacios destinados a la conservación de la naturaleza en la yunga jujeña. Hasta ahora los técnicos de ProYungas y Ledesma, que protegen las 100 mil hectáreas preservadas por la empresa en Jujuy, tenían la firme sospecha de que los yaguaretés habitaban esa zona, pero nunca habían podido registrarlos con las cámaras. Es que detrás de la producción de azúcar, papel y cítricos, está la protección del yaguareté y otras seis especies de felinos presentes en estos espacios silvestres protegidos: la tirica, el yaguarundí, el gato montés, el margay, el puma y el ocelote. Esto constituye la mayor diversidad de felinos del mundo.
El yaguareté, símbolo del enfrentamiento del indígena con el conquistador en la cosmovisión guaraní, es el felino más grande de América y puede alcanzar hasta 130 kilos de peso. Es una especie nativa y solitaria, que permanece activa tanto de día como de noche. Su dieta es carnívora, principalmente de medianos y grandes vertebrados. Se considera una especie en peligro de extinción en gran parte de su área de distribución (desde México hasta el norte de Argentina), y por eso su conservación es tan importante.
La presencia del tigre es un síntoma de calidad ambiental. Si el tigre está, también están las especies de las que se alimenta y el alimento de éstas. Es decir que la cadena trófica está completa, y eso ocurre solo en los sitios bien conservados. Por eso, se denomina al yaguareté como “especie bandera” o “paraguas”: bajo su protección se cuida todo el ecosistema que lo alberga.
Ledesma considera el cuidado del ambiente y de los recursos naturales como condiciones esenciales para la generación sostenible de valor, y se compromete con los siguientes principios:
Cumplimiento de normas: asegurar el cumplimiento de sus actividades dentro del marco de la legislación ambiental vigente y aplicable en la materia.
Prevención y conservación: aplicar un enfoque preventivo, evaluando riesgos potenciales, a efectos de preservar los recursos naturales y la biodiversidad.
Responsabilidad: promover la responsabilidad ambiental en todos los niveles de la compañía, así como también entre proveedores, clientes y con las comunidades con las que opera.
Comunicación: comunicar y difundir las buenas prácticas ambientales desarrolladas por la empresa. Mínimo impacto: evaluar y minimizar el impacto de los diferentes procesos productivos sobre el ambiente.
Máxima eficiencia: buscar maximizar la eficiencia en la utilización de energía y recursos naturales, fomentando el uso de energías renovables que minimicen el impacto sobre el clima.
Reciclado: fomentar los procesos ecoeficientes, optimizando el consumo de materias primas, reciclando residuos y materiales de rezago.
Calidad: alentar la aplicación de buenas prácticas ambientales y el uso de tecnologías respetuosas del ambiente, procurando alcanzar los estándares de las certificaciones internacionales.
Mejora continua: promover la mejora continua en las actividades industriales, productos y servicios, buscando alcanzar el más alto desempeño ambiental posible.
Compromiso: promover la formación, el entrenamiento y el compromiso del personal en materia ambiental en conformidad con los principios enunciados. Colaborar con entidades públicas y privadas en la búsqueda de una mayor conciencia ambiental.
Las políticas se comunican a todo el personal, proveedores y clientes, y se hace pública a través de la página de internet de la empresa.
Manejo forestal
Es necesario también dar a conocer un aporte real y concreto en favor del cuidado forestal, como el realizado a través de la certificación forestal, que consiste en un proceso de adopción voluntaria en el cual una entidad emite un documento que asegura que en determinada Unidad de Manejo Forestal, la gestión de manejo forestal sostenible se realiza en estricto cumplimiento con determinadas reglas, normas o principios y garantiza la calidad de la gestión.
“Quizás el mensaje más importante que podemos dejar desde nuestra institución es que árbol y el bosque que los contiene pueden ser manejados, generar riqueza y a su vez mantener los bienes y servicios del mismo. Esta es la base del manejo sustentable”, aclara Alejandro Diego Brown.
Y concluye “Los árboles también acompañan la cotidianeidad de nuestra vida citadina, haciéndola más agradable y más profunda, y recordándonos que estos árboles de la ciudad son hijos inseparables de aquellos que protegen las laderas de las montañas y nos generan oportunidades de esparcimiento, recreación y contemplación en los espacios silvestres que por suerte aún ocupan importantes superficies de nuestro territorio nacional. Estas son las razones por las que vivir plenamente la vida se asocia con “tener un hijo, escribir un libro y plantar un árbol”.
Fuente: Revista Emprender

