Editorial
El futuro ambiental de la Argentina
En menos de una semana los argentinos elegiremos en primera instancia quien llevará la política de la Argentina adelante. Entre otros temas de desigual prioridad e importancia, está el ambiental. En una entrevista realizada por INFOBAE recientemente (17/10/15), los asesores de los tres candidatos con más posibilidades de llegar a la Presidencia repasan someramente su visión sobre varios aspectos ambientales importantes y que además cuentan con una importante exposición mediática, ellos son:
Cambio climático. Los tres candidatos se concentran en la adaptación o “mitigación” de los efectos del CC, sin embargo sería interesante saber cuál es su visión sobre como la Argentina trabajará inmersa en una agenda internacional destinada por un lado a reducir las emisiones y por otra a obtener recursos internacionales para compensar los eventuales daños y para fortalecer una política activa que nos permita seguir creciendo, pero de una forma más eficiente en términos energéticos y con menos nivel de emisiones. Argentina debe desarrollar una estrategia ambiental asociada a su agenda de desarrollo para poder financiarla y para captar mercados antes que perderlos, a la par por supuesto, de disponer de los recursos para enfrentar crisis climáticas futuras. Sin embargo una tentación creciente es responsabilizar al CC de la falta de previsión y de planificación adecuada en la construcción de la infraestructura. Es importante recalcar que salvo excepciones los eventos climáticos hasta ahora en nuestro país están en el rango de lo previsible y fundamentalmente evitable. Sin dudas la mejor estrategia para enfrentar el CC reside en mejorar nuestra economía, reducir la pobreza, mejorar nuestra infraestructura, aumentar nuestras capacidades intelectuales y tecnológicas, y todo ello se logra con más y mejor desarrollo.
Gestión de los residuos. En este tema los candidatos se concentran en sus experiencias distritales sin evidenciar cuál es su estrategia a nivel país. Sin duda el manejo adecuado de residuos es un tema pendiente en gran parte de las ciudades de Argentina y requiere entre otras cosas mayor colaboración entre jurisdicciones y un esfuerzo mayor en trabajar en disminuir la producción de residuos y mayor reutilización. En definitiva transformar el residuo en un valor per se. Quizás la propuesta más abarcativa ha sido señalada por los asesores de Massa al proponer una ley de Presupuestos Mínimos para tratar este tema aunque sin ir más allá. En ese sentido el sector empresarial tiene una vasta experiencia en manejar sus residuos, experiencia que debería ser puesta en valor por las autoridades políticas locales, y adosado a un plan de disposición final de residuos, debería haber un plan para logar más conciencia, compromiso y participación de la ciudadanía, que ve a este tema como responsabilidad exclusiva de lo público.
Modelo agroalimentario. La expansión de la agricultura en la Argentina de la última década ha estado signada por el avance geométrico de la superficie destinada a soja que hoy ocupa 2 de cada 3 hectáreas dedicadas a la agricultura. Además la expansión de este cultivo en el “núcleo sojero” desplazó la ganadería a áreas en su momento marginales del centro y norte del país. Sin duda los tres candidatos reconocen el valor para la Argentina de estas producciones, aunque con diferente intensidad se refieren a los pasivos ambientales de tal actividad, particularmente el impacto del uso creciente de agroquímicos y la transformación de sistemas naturales (bosques, pastizales y humedales). Tampoco mencionan las inconsistencias entre distintos planes del gobierno como es el Plan Alimentario Nacional que prevé sumar una superficie productiva que otros marcos legales, como la Ley de Bosques impiden. En esa dirección no se detienen en el potencial tremendo que tiene nuestro país para adosar al crecimiento productivo, un plan de puesta en valor y conservación de las principales ecorregiones que soportan este crecimiento (Chaco, Yungas, Selva Misionera) y áreas de alto valor ambiental. Tal alternativa nos permitirá seguir creciendo y mantener e incrementar nuestras posibilidades de mercados en un futuro próximo.
Minería a cielo abierto. Todos los candidatos reconocen las limitaciones y riesgos de estos tipos de explotación, aunque mantienen su acuerdo de continuarlas vinculadas con mayores mecanismos de control y monitoreo ambiental y social. Quizás un punto central a tratar, aunque no ha sido señalado expresamente entre los respectivos asesores, es de qué manera se garantizará un mayor beneficio local de las regalías e impuestos derivados de la actividad minera, que hoy por hoy además de ser estos recursos económicos relativamente pequeños, quedan mayormente en áreas alejadas a las áreas de producción y por lo tanto de los impactos locales, tema por demás expuesto por las organizaciones que se oponen a esta actividad en distintas regiones de nuestro país. Hoy la ciudadanía ve a la actividad minera como altamente riesgosa y requiere de un plan claro y transparente de fomento de la actividad, donde se muestre el compromiso político con la ciudadanía, que asegure la gobernabilidad de estos conflictos crecientes y la famosa “licencia social” de esta actividad.
Ley de Bosques y Ley de Glaciares. En relación a estos temas se evidencia por un lado la intensión de honrar los compromisos de cumplimiento con ambas leyes, con la salvedad de que Scioli buscará internacionalmente recursos que hoy están comprendidos por la ley de Bosques y que han sido hasta el presente marcadamente subejecutados desde Nación. Un tema llamativo es que todas las provincias con bosques han cumplido con lo que marca la ley en cuanto al ordenamiento de sus territorios con excepción de Buenos Aires. Sin embargo en ninguno de los candidatos se pone en evidencia como trabajarán en conjunto con las provincias para hacer más eficiente el uso de los fondos disponibles, y como podrán asegurar que como resultado directo del cumplimiento de este leyes estemos mejor posicionados en materia de protección de los glaciares y de los bosques, ambos proveedores importantes de recursos hídricos.
Política Energética. En este tema todos los candidatos se han manifestado de acuerdo en promover una mayor participación de las energías renovables, pero sin desalentar el continuar utilizando las energías provenientes de combustibles fósiles. En ese sentido difieren de la intensidad y los tiempos de este cambio, pero asegurando en todos los casos un camino hacia el autoabastecimiento energético. No entran en detalle sobre cuales tipos de energías, el rol de los biocombustibles y de la biomasa, ambos de importancia creciente en nuestro país y muy asociados al crecimiento de la agroindustrias de las economías regionales.
Áreas naturales protegidas. A pesar que los tres candidatos provienen de jurisdicciones donde el tema de las áreas protegidas claramente no es una prioridad, hay coincidencia de la importancia de las áreas protegidas como parte de una estrategia de conservación de la naturaleza y la necesidad de jerarquizar su ubicación institucional. Sin embargo y a pesar de la buena experiencia nacional de los Parques Nacionales, en algunas ecorregiones como el Chaco, aún estamos muy lejos en términos de superficie de un nivel mínimo aceptable. Ello implicará una mayor gestión entre Nación y provincias por un lado y en asegurar el fortalecimiento de los Sistemas provinciales de áreas protegidas que representan el 80% de la superficie protegida de la Argentina. En ese sentido también habría que generar una mayor sinergia con los recursos de la Ley de Bosques para la protección efectiva de áreas de alta valoración e involucrar más activamente al sector empresarial en el estímulo a la conservación privada. Adicionalmente espacios importantes de nuestro país son gestionados en el marco de territorios indígenas a los cuales hay que dotarlos de las herramientas técnicas y financieras, para un manejo adecuado de sus territorios, muchos ubicados en áreas de alta valoración ambiental.
En síntesis, en los tres candidatos se observa un discurso comprometido hacia la sustentabilidad y un mayor compromiso por armonizar el crecimiento productivo con la preservación de la naturaleza. Sin embargo la sensación que queda es que claramente la temática ambiental no es central en la planificación del desarrollo de Argentina, a pesar de que cada vez más los ciudadanos (y votantes) se involucran y toman partido por distintas posiciones a favor de la sustentabilidad y de poder gozar de un ambiente saludable. La participación de Argentina en la escena internacional también estará determinada por los compromisos ambientales del país y aún tenemos enormes oportunidades para generar una agenda ambiental sólida e innovadora que acompañe el necesario crecimiento productivo de nuestro país.
Alejandro Diego Brown, Presidente Fundación ProYungas
Imagen del titular tomada de INFOBAE



