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«La paleoclimatología puede reconstruir el clima del pasado»
Flavio Speranza es investigador en la Estación Experimental de Cultivos Tropicales de Yuto. En la entrevista que sigue explica las particularidades del enfoque paleoclimático aplicado al estudio de la región chaqueña.
– ¿Cómo nació tu carrera académica?
– El interés por el estudio y el manejo de los recursos naturales me condujo a la elección de la carrera de grado de ingeniería forestal en la Universidad Nacional de Santiago del Estero. Posteriormente, inicié el estudio de los recursos naturales a través de herramientas de sistemas de información geográfica. Esta experiencia profesional, complementada con capacitaciones informales, becas, elaboración y conducción de proyectos me llevó a realizar una maestría en Ecología terrestre y gestión de la biodiversidad en la Universidad Autónoma de Barcelona. El camino académico y profesional transitado me permitió abordar la temática climática desde diferentes disciplinas, con una visión regional enfocada en los recursos naturales y la sociedad, específicamente en la región chaqueña. Y fue así que, desde la EEA Yuto se iniciaron líneas de investigación en estudios paleoclimáticos y paleoambientales.
– ¿Qué es la paleoclimatología?
– La paleoclimatología aborda el estudio del cambio climático con una dimensión temporal mayor a la que los instrumentos de medición meteorológica convencionales registran comúnmente. A través de diferentes disciplinas y mediante diferentes aproximaciones, es capaz de realizar una reconstrucción del clima en el pasado. Las técnicas que empleamos para reconstruirlo son: la limnología, la palinología, la dendrocronología y la geomorfología.
– ¿Trabajás en combinación con otros profesionales del INTA?
– Dentro de la EEA Yuto se mantienen activos vínculos entre diversas áreas de trabajo, empleando como base la información de la historia climática para discutir y plantear estrategias de adaptación al cambio climático. Las investigaciones específicas se encuentran articuladas con el PReT Chaco Norte. Las actividades se instrumentan a través de los agentes de las AERs dependientes de la EEA Yuto y se mantienen vínculos y cooperación activa con profesionales del área Recursos Naturales de la EEA Salta. Todos los trabajos están enmarcados en el Proyecto Integrador “Clima y Cambio Climático”.
– ¿Hay trabajo interinstitucional?
– Sí, tenemos vínculos con la Universidad Nacional de Jujuy, el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) del CONICET, el Centro de Investigación en Ecología y Aplicaciones Forestales (CREAF) de la Universidad Autónoma de Barcelona y con el Instituto de Ciencias de la Tierra Jaume Almera (ICTJA), estas últimas con sede en España.
– ¿Qué experiencias realizan para analizar las variaciones climáticas?
– La acumulación de sedimentos en el fondo de los lagos puede tener un registro de las condiciones climáticas de una cuenca o de una región. Los sedimentos son analizados para conocer los minerales y elementos que los componen, estos son los estudios limnológicos. Adicionalmente, se identifica y cuantifica la cantidad de polen, que son los estudios palinológicos. Luego de procesar estos datos realizamos las interpretaciones climáticas.
– ¿Qué otras actividades desarrollan?
– Los registros lacustres poseen una alta resolución temporal, sin embargo no poseen una distribución homogénea en la región chaqueña. Es por ello que, complementariamente llevamos a cabo un muestreo dendrocronológico. Consiste en la extracción de rodajas de árboles para contar y medir el espesor de sus anillos de crecimiento. La especie de la región chaqueña con mayor aptitud para estos estudios es el Schinopsis lorentzii o quebracho colorado: cuenta con buena distribución, individuos longevos y, desde el punto de vista dendrológico, sus anillos de crecimiento están bien demarcados. La información extraída del crecimiento anual de los árboles y la composición del sedimento lacustre, junto con los estudios geomorfológicos, nos permiten contar con mejores herramientas para interpretar cómo se sucedieron los cambios climáticos y ambientales en el chaco semiárido.
– ¿Cuál es la importancia de este tipo de estudios?
– Estos estudios permiten reconstruir con mayor escala temporal los cambios pasados y, sobre esa base, elaborar modelos de predicción de cambio climático más acertados. Además, permiten redefinir las acciones sobre el territorio y elaborar estrategias de intervención teniendo en consideración la dimensión climática. La inclusión en la planificación de este componente otorga un plus a la sustentabilidad de las propuestas productivas y a las líneas de investigación desarrolladas por el INTA.
¿Cuál es la fortaleza de contar con una persona idónea en la temática del cambio climático?
– Un profesional del área es un facilitador, capaz de interpretar el sistema climático-ambiental que puede intervenir en la capacitación y sensibilización de productores y profesionales sobre la incidencia del cambio climático en el desarrollo de sus economías. También puede ayudar a reducir la vulnerabilidad de los productores, capacitándolos para incluir estrategias de adaptación al cambio climático en los diversos manejos agrícolas, pecuarios y forestales. Complementariamente, es útil para asistir en la toma de decisiones político-productivas ya que cuenta con información detallada apta para reducir el eventual impacto climático sobre la producción.
Fuente: INTA
