Producción
El 60% de las exportaciones argentinas son productos primarios, pero llevan tecnología de punta
La Argentina es líder mundial en exportación de aceite de soja, peras, maní y otros. Especialistas coinciden en que, a contramano de lo que está instalado, la falta de valor agregado posterior no es preocupante, por todo el desarrollo previo. Las oportunidades en carnes y vinos.
La Argentina es el mayor exportador de peras, de maní, de aceite de soja y de jugo de limón concentrado del mundo. El país ocupa la primera posición en la comercialización de cada uno de esos cuatro productos primarios que representan, apenas, 16,73% del total de las ventas, que el año pasado crecieron 5% en total respecto de 2017. Los ingresos por exportaciones argentinas sumaron u$s61.621 millones en 2018 y los cuatro agroalimentos en los que el país es líder de mercado facturaron apenas u$s10.309 millones.
Para los analistas, las estadísticas son alentadoras cuando analizan el nivel de valor agregado con los que hoy salen del país los principales bienes que la Argentina le vende al mundo. Según las cifras de la Agencia de Inversiones y Comercio Internacional, 57 de los 100 principales ítems que se envían al exterior son productos primarios provenientes del campo, de las economías regionales, de la minería y de la pesca. Pero los datos y las opiniones de los expertos derriban la idea arraigada de que el país no exporta valor agregado. Esta premisa aun hoy genera una grieta y desata debates ideológicos entre gobiernos de turno y opositores, entre integrantes de la Sociedad Rural (SRA) y de la Unión Industrial (UIA). Desde que asumió, Mauricio Macri declaró en reiteradas oportunidades: “La Argentina debe ser el supermercado del mundo”, y enseguida llegaron elogios y críticas de los referentes del comercio.
Especialistas consultados por TN.com.ar coinciden en que la producción concentrada de agroalimentos e insumos primarios es una de las características idiosincráticas de la balanza comercial argentina y no están de acuerdo con que haya que cambiar esa realidad. Además, los economistas agregan que sin una macroeconomía estable y ordenada es prácticamente imposible que el país escale posiciones en el ranking global de exportaciones en el mediano plazo. Hoy ocupa el puesto 45 de un ranking de 129 países elaborado por The Center for International Data.
Entre los diez productos principales que exporta la Argentina, solo dos son industriales: vehículos utilitarios de carga y biodiesel (derivado del aceite de soja). Ocupan los puestos cuarto y octavo, respectivamente. Las estadísticas oficiales indican que el valor FOB (es decir, en el puerto de embarque) de esos dos productos con valor agregado suma u$s4156 millones por ventas anuales. Los restantes ocho ítems del top-10 (harina, porotos y aceite de soja, maíz en grano, trigo, oro, langostinos y vinos) generan ingresos totales por u$s25.365 millones, casi US$ 1.000 millones menos por ítem si se divide la suma en ocho. Este simple ejercicio aritmético evidencia lo obvio: a mayor valor agregado, el precio de los bienes es más alto.
Para Marcelo Elizondo, analista y consultor de economía internacional, dice a TN.com.ar que no es casualidad que la Argentina sea primera en ventas de derivados del agro y de la minería. “Los productos primarios son parte de la identidad nacional. No estoy de acuerdo en analizar ese fenómeno con una mirada negativa. Los bienes primarios tienen cada vez más valor agregado. Los productores agropecuarios, por ejemplo, utilizan tecnología, ingeniería genética, biotecnología. Por eso la carne o los cereales de exportación ya no son lo que eran hace cinco o diez años. Es la calidad, además del volumen, lo que finalmente nos ubica en los primeros puestos globales”, analiza Elizondo.
Martín Surt, director de la consultora Invecq, coincide. “Exportar productos primarios no implica que no tengan valor agregado. Es un error muy arraigado en el debate político económico actual. La Argentina está mucho más avanzada en la aplicación tecnológica en el agro que, por ejemplo, en la industria automotriz. Hoy se usa ingeniería genética para mejorar siembra, producir semillas y desarrollar fertilizantes. El polo cerealero de Rosario, el más importante del mundo, le aporta más valor a los granos y a sus derivados que lo que la industria local a un auto, porque una planta de ese tipo ensambla autopartes importadas con componentes nacionales”, explica el economista.
El analista de Invecq advierte un dato poco alentador. La Argentina está caída del mapa en volumen de exportaciones. “Hoy se exporta la misma cantidad de toneladas que en 2005. Si el crecimiento del PBI sólo dependiera del comercio internacional, la economía doméstica estaría estancada desde hace 15 años”, explica Surt.
Las cifras del último monitor de exportaciones, elaborado por la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional en base a datos del INDEC, indican que las ventas al exterior de productos primarios crecieron 12,6% (u$s1553 millones) en enero. Sin embargo, las manufacturas agropecuarias aumentaron 6,5% (u$s1780 millones) y las industriales, 24,3% (u$s1151 millones) en el mismo período.
Fuente: tn.com.ar